jueves, 15 de noviembre de 2012

Acrilamida, menos en cereales y un poco más en café



Un nuevo informe de la EFSA sobre niveles de acrilamida revela un ligero descenso en alimentos a base de cereales y un cierto aumento en café

La acrilamida es un contaminante químico que se forma durante el procesamiento de alimentos ricos en almidón, como patatas fritas, pan, galletas o café. Cuando estos se someten a altas temperaturas (fritura, horneado o asado), aumenta el riesgo de que se forme acrilamida. Desde 2002, los estudios para establecer niveles seguros y determinar cómo disminuir su presencia han sido numerosos, como lo han sido los estudios que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha presentado cada cierto tiempo. Ahora, acaba de publicar un informe con datos recogidos en 25 países europeos y concluye que los niveles no varían mucho en relación a otros años. Sí destaca un pequeño descenso en productos a base de cereales y también cierto aumento en alimentos como el café.

La acrilamida es un compuesto químico que se forma en alimentos ricos en almidón. En 2005, un informe de la EFSA revelaba que podría tratarse de una sustancia con posibles efectos tóxicos en la salud humana, ya que la clasificaba como "carcinógena y genotóxica". Desde entonces, todos los países europeos realizan un exhaustivo seguimiento de los niveles de acrilamida y la EFSA elabora y evalúa los datos para un mayor control de forma continuada. En el nuevo informe que acaba de presentar y que abarca los años 2007-2010, no se detectan cambios considerables respecto a otros años. Lo más relevante es una tendencia a la baja en alimentos "elaborados a base de cereales para lactantes y niños" y cierto aumento en productos de la categoría del café y sucedáneos.

Bajos niveles de acrilamida

Para el estudio, la EFSA ha recopilado datos de 24 Estados miembros y Noruega durante cuatro años. Los datos corresponden a diez grupos de alimentos que, a la vez, se han dividido en 26 subgrupos. En 2010, la media de acrilamida fue de 31 mg/ kg de alimentos "elaborados a base de cereales para lactantes y niños" y de 1.350 mg/kg para los "sucedáneos de café". Durante los años 2007-2010, los niveles más bajos de acrilamida se encontraron en los productos de cereales para lactantes y en pan blando. El análisis, por tanto, no muestra cambios importantes en los niveles de acrilamida, aunque sí se detecta cierta disminución en los niveles de acrilamida en algunas categorías de alimentos.

El análisis de la EFSA no muestra cambios importantes en los niveles de acrilamida en varios alimentos

Desde 2001, la Comisión Europea ha participado de forma activa, como también lo ha hecho la Confederación de la Industria de Alimentos y Bebidas (CIAA), para la adopción de medidas voluntarias. Una de ellas, instaurada en 2005, fue la caja de herramientas, útil para los productores para reducir los niveles de acrilamida. Esta herramienta incluye medidas para patatas fritas, pan, cereales para el desayuno, galletas, café tostado, molido e instantáneo y alimentos infantiles.
La caja de herramientas se actualiza para que el control de esta sustancia sea mayor. Incluye un total de 14 parámetros que deben tenerse en cuenta para reducir la cantidad de acrilamida en alimentos, como la presencia de azúcares reductores, asparagina, pH o la humedad.

Formación de acrilamida

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la acrilamida puede causar cáncer en animales y, en humanos, ciertas dosis de acrilamida también pueden ser tóxicas para el sistema nervioso. La acrilamida se produce de forma natural en algunos alimentos que se someten a altas temperaturas y que contienen almidón. Con cocciones del tipo fritura, asado u horneado, es más probable que se forme esta sustancia. Cuanto más largo es el periodo de cocción y más elevadas son las temperaturas, mayor riesgo de contaminación. En cambio, con el hervido o la cocción al vapor, es menos probable. Los alimentos donde se localiza son los elaborados a partir de plantas, como patatas, u otros que proceden de granos, como el café. No se forma o no se asocia, en cambio, con productos lácteos, carne y productos pesqueros.

CÓMO REDUCIR LA EXPOSICIÓN A ACRILAMIDA


Para reducir la exposición a la acrilamida procedente de los alimentos, una opción es reducir el consumo de los productos más implicados, no limitar su ingesta, sino la de alimentos ricos en grasas trans, grasas, colesterol, sal y azúcares añadidos. Según la Agencia de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA), también se puede reducir la exposición a partir de sencillas medidas de almacenamiento y preparación de alimentos:
·         Hervir las patatas y cocinarlas en el microondas en lugar de freírlas.
·         Remojar la patata cruda en agua unos 15-30 minutos antes de freír o asar también ayuda a reducir la formación de acrilamida durante la cocción. Las patatas deben secarse con material absorbente antes de cocer para evitar salpicaduras.
·         Si se almacenan las patatas en la nevera, puede aumentar la presencia de acrilamida durante la cocción. Deben almacenarse fuera de la nevera, en un lugar oscuro, fresco, para prevenir su germinación.
·         En la mayoría de los casos, la acrilamida se acumula sobre todo cuando la cocción se lleva a cabo durante periodos largos o temperaturas altas. Las áreas marrones de las patatas pueden contener más acrilamida.
·         Para el café, la acrilamida suele formarse cuando se tuestan los granos, no cuando se elabora en casa. Por tanto, las medidas deben adoptarse en el ámbito de la producción.

MARTA CHAVARRÍAS


viernes, 9 de noviembre de 2012

Los peligros de comer solo



 

Diversos estudios señalan que las personas que comen solas se alimentan peor y, por ello, proponen consejos prácticos para mejorar los hábitos alimentarios en estos casos




 Comer ha sido siempre y en todas las culturas un acto social. Tan solo en las últimas décadas y en el marco de la sociedad occidental muchas personas de todas las edades comen solas. Este hecho es muy relevante en términos nutricionales, ya que se ha comprobado que comer sin compañía se traduce en comer más rápido, peor y de un modo menos saludable, una tendencia que se vuelve más acusada en los varones que entre las mujeres, según un estudio de la Universidad de Oviedo. En el siguiente reportaje se describe cuáles son los hábitos de quienes comen en solitario y cómo influye este comportamiento en los niños y en los adolescentes. También se ofrecen consejos para alimentarse mejor, a pesar de comer solos, y se explica cuáles son las comidas más sociales.

Hábitos de quienes comen en solitario

La salud constituye una preocupación básica presente en nuestra sociedad. No obstante, se detecta un descenso significativo (y progresivo) del consumo de los alimentos considerados más saludables (verduras, hortalizas, legumbres) en favor de otros considerados "menos saludables" (carnes, pastelería industrial, snacks, etc.). Este comportamiento es más evidente entre las personas que comen solas. Y es que la salud, pese a ser muy valorada por la mayoría de los españoles, no es la razón más determinante que guía las elecciones alimentarias.
  • Cuando se come en solitario, se tiende de manera drástica al alimento precocinado, a los platos preparados, a la alimentación rápida y poco elaborada, y al producto frío y en crudo, como fiambres, quesos y ensaladas.
  • La persona que vive sola tiende también a descuidar el aprovisionamiento de la despensa y la nevera. Suele faltar motivación para hacer la compra, lo que deriva en una mayor monotonía en los alimentos que se adquieren.
  • Por otro lado, se ha comprobado, a través de diferentes estudios, que el menú del solitario se caracteriza por ser una ingesta muy inferior, en cantidad, en calidad y en variedad, al de una persona que come en compañía. La pereza para cocinar, la comodidad y la carencia de un horario, son algunas de las causas.

Niños y adolescentes que comen solos

Por razones laborales y sociales, la tendencia a comer solos se ha extendido también a niños y adolescentes. Alrededor de la mitad de los niños de 9 años siempre cena con su familia, mientras que ese porcentaje se reduce a un tercio en los adolescentes de 14 años. ¿De qué modo les afecta a ellos la soledad mientras comen? Los niños que no cenan en familia de manera habitual comen más "chucherías", más comida rápida y se alimentan de forma más desequilibrada.

Los niños que no cenan en familia de manera habitual comen más "chucherías", más comida rápida y de forma más desequilibrada

Además, a diferencia de los adultos, el hecho de que los niños o adolescentes coman solos tiene consecuencias mucho más serias que los déficits nutricionales o la falta de variedad en la dieta. En un estudio que realizó la Universidad de Columbia en 2003, se descubrió que los jóvenes que hacen cena en familia cinco veces por semana fuman menos, consumen menos alcohol y menos marihuana, frente a los jóvenes que cenan en familia solo dos veces por semana. También los jóvenes del primer grupo tenían menos problemas de ansiedad, de tedio y de depresiones -e incluso una menor tasa de suicidio-, menos desórdenes alimentarios y sacaban mejores notas.
Desde la perspectiva dietética, el menú del niño o adolescente que come solo es poco variado, poco equilibrado y poco saludable, ya que se basa en alimentos fáciles de consumir, precocinados, fritos u horneados o alimentos fríos (sándwiches, fiambres, quesos) y bebidas distintas al agua. En paralelo, se descartan las sopas, las verduras, las frutas y los pescados en la inmensa mayoría de los casos. De esta manera, hay un exceso de azúcares y grasas trans, y una deficiencia en vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, se produce una carencia educativa, ya que el niño o el adolescente tiende a comer lo que le gusta y no lo que debería: esto le dificulta abrir el paladar al sabor natural de los alimentos y fomenta que se centre solo en los sabores propios de los precocinados, con exceso de potenciadores del sabor.

Consejos prácticos para alimentarse mejor pese a comer solos

Según el Consejo Europeo para la Información Alimentaria (EUFIC), la falta de habilidades o motivación para cocinar que caracteriza a quienes viven solos limita (y mucho) sus opciones de alimentarse bien. Por eso aconseja:
  • Recuperar las habilidades culinarias, coger gusto por la buena alimentación y aumentar la confianza para preparar una buena comida.
  • Participar en foros de cocina o apuntarse a clases para que esta se convierta en una actividad con la que disfrutar.
  • Intercambiar recetas con compañeros de trabajo e invitar a amigos a casa para poner a prueba las habilidades adquiridas.
Sin embargo, la Universidad de Florida tiene otra recomendación, que comparte a través de la ENAFS: "Comer solo no es nuestra primera opción pero, si es el caso, hay muchas formas para hacer la experiencia del comer a solas más agradable. Por ejemplo, escuchar música o escuchar un libro grabado, ver televisión, llamar a un familiar o amigo, tener una iluminación agradable, o comer fuera, al aire libre". En definitiva, en ambos casos se subraya que disfrutar de la comida es un aspecto fundamental para mejorarla.

Las comidas más sociales

De todas las tomas alimentarias realizadas durante la jornada, la comida, la cena y el aperitivo son las que, hoy por hoy, tienen una mayor dimensión social. En paralelo, es habitual desayunar, almorzar, merendar o tomar un tentempié solo, según un estudio de la Universitat Rovira i Virgili. En este sentido, la antropóloga MABEL GRACIA, especialista en el estudio sociocultural de la alimentación, apunta que:
  • El fin de semana se come y se cena en compañía más que los días laborables, aunque la diferencia es poca. Entre semana se cuenta con compañía en el 64% de los casos y los fines de semana, en el 70%.
  • Entre semana, la compañía procede más del ámbito laboral, mientras que el fin de semana se come y se cena más en el entorno familiar.
  • Las cenas tienen una paradoja propia y es que, aunque se hagan en el ámbito familiar, cada vez son más individualistas: aumenta de manera progresiva la cantidad de personas que, dentro del mismo hogar, cenan a horas diferentes mientras realizan actividades distintas o miran la televisión, es decir, personas solas.
  • Un 30% de la población come en solitario de forma habitual, tanto entre semana como en los días festivos.

ALMA PALAU FERRÉ


martes, 6 de noviembre de 2012

Evitar la contaminación en el pescado



Aunque algunas contaminaciones en el pescado son difíciles de impedir, otras pueden controlarse con ciertas pautas de manipulación y conservación

El pescado tiene todos los requisitos para que se desarrollen en él diferentes tipos de patógenos. Es rico en nutrientes, contiene una alta cantidad de agua y un PH elevado. Su composición química hace también que se degrade de forma muy rápida. Todo ello lo convierte en un alimento muy perecedero que requiere una máxima atención. En este artículo se explican algunas maneras de evitar su contaminación en casa, en las pescaderías o en la industria, así como algunas pistas para saber si es fresco o no y el modo en que se debe exponer en las pescaderías.

En el sector pesquero hay varios tipos de productos: el pescado conocido como tal (atún, lenguado, rape, etc.), los crustáceos (gambas, langostinos) y los moluscos (almejas, mejillón, ostras, calamares, etc.). Los moluscos y los crustáceos tienden a nombrarse como marisco. Todos estos productos pueden proceder de la pesca directa o del cultivo en piscifactoría. En ambos casos, los productos pesqueros frescos casi no están contaminados por patógenos, sino que el mayor riesgo de contaminación coincide con el inicio del procesado y de la manipulación.
Sin embargo, estos productos pueden acumular ya contaminantes desde su captura. Es el caso de los contaminantes físicos, como arena en las conchas de los moluscos; la contaminación química, como la presencia de metales pesados en pescados de mayor tamaño -atún o pez espada-; o las toxinas que forman parte de la composición natural de algunos productos pesqueros. En los procedentes de la acuicultura pueden hallarse restos de medicamentos en caso de haberse administrado. Aunque algunos sí pueden controlarse, otros son muy difíciles de evitar.

Evitar patógenos en el pescado

Los microorganismos patógenos en los productos pesqueros tienen origen en la cría o caza de peces y moluscos en aguas contaminadas. Entre ellos, destacan:
·         Parásitos. Anisakis es el más frecuente. Puede estar presente en el pescado crudo y pasa al organismo humano tras el consumo de pescado poco cocinado o crudo. Este parásito se destruye en condiciones de congelación durante 24 horas o durante su cocción.
·         Virus. Son más frecuentes en los moluscos de concha. El más habitual es el de la hepatitis A.
·         Bacterias. Son los patógenos más habituales y los que pueden causar más daños. Destaca la Salmonella, Vibrio y Clostridium botulinum.
Para evitar cualquiera de ellos, deben tenerse en cuenta algunos aspectos, tanto en el domicilio como en las instalaciones que manipulan y preparan los productos.
·         Mantener las instalaciones de manipulación en perfecto estado, limpias y desinfectadas en todo momento.
·         Inspeccionar el pescado una vez que llega a la pescadería o a la industria transformadora y, de igual manera, antes de comprarlo.
·         En la industria se realizan exámenes físico-químicos para detectar biotoxinas o metales pesados. En las pescaderías se realiza un control visual y organoléptico de su color, olor y firmeza.
·         Todos los productos deben llevar una etiqueta informativa.
·         Mantener el pescado en un ambiente fresco y conservarlo en el frigorífico desde el momento de su adquisición.
·         Cuando el pescado se altera, se detectan signos inequívocos como el mal olor, el pescado pierde firmeza, color y se reblandece, a la vez que los ojos se hunden.

Cómo saber si el pescado es fresco

Algunas características dan información sobre la frescura del pescado. Al ser un alimento tan perecedero, es importante adquirirlo lo más fresco posible.
·         Debe tener la piel brillante, sin decoloraciones.
·         Las escamas deben estar íntegras.
·         El pescado no ha de tener golpes ni cortes.
·         Los ojos deben ser brillantes, abombados y sobresalir un poco, las pupilas han de ser negras y las corneas, transparentes.
·         La carne firme y elástica, nunca blanda.
·         El olor debe ser agradable, como a mar.
·         Comprar solo pescados que estén bajo refrigeración o sobre hielo.

En el caso del marisco:

·         La etiqueta debe indicar si el marisco está vivo, el método de captura, la indicación geográfica y la conformidad de los controles de seguridad requeridos según cada especie.
·         Desechar los productos rotos o con grietas, como envases con golpes o abombados.
·         Si se desea marisco vivo, hay un método para asegurarse que lo es: en los productos con concha (almejas, ostras o mejillones), se da un golpe en la concha y esta debe cerrarse; en caso contario, no están vivos y, por tanto, su frescura es también menor.
·         En el caso de langostas o cangrejos vivos, estos deben mover las patas. Este tipo de productos se descomponen muy rápido una vez muertos, con lo que es preferible elegirlos vivos. De ahí que muchos restaurantes que los cocinan los tengan vivos en una pecera adecuada hasta su consumo.

CÓMO EXPONER EL PESCADO EN LAS PESCADERÍAS


·         Mantener el pescado y marisco en un ambiente fresco, en frigoríficos o sobre una gruesa capa de hielo. Además, deben mojarse de forma continuada para evitar que se seque la piel.
·         Clasificar el pescado por especies y colocar siempre el etiquetado correspondiente.
·         Manipularlos solo lo necesario.
·         No pinchar de forma directa sobre el pescado el cartel con el nombre y el precio.
·         No exponerlos sobre vegetales.
·         Eliminar residuos como las vísceras, escamas o restos de sangre.
·         Mantener las superficies y utensilios limpios y desinfectados.
·         Limpiar los cuchillos y las tablas de corte después de cada uso.
·         No utilizar trapos ni bayetas.
·         Si se utilizan cajas de madera, deben ser de un solo uso. Es preferible el uso de cajas de plástico.

NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ


miércoles, 17 de octubre de 2012

La flora intestinal en la obesidad y en el sistema inmune



El buen estado del conjunto de bacterias que comprenden la flora intestinal es clave para la salud humana
En los últimos diez años, los científicos se refieren a la flora bacteriana que coloniza los intestinos como un nuevo órgano del cuerpo humano, aunque en realidad no está formado por células humanas. Se sabe de su presencia desde hace tiempo, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha sido consciente de su papel en la salud. En este artículo se explica cómo la microflora intestinal puede modificar la absorción de grasas y uno de los últimos descubrimientos: la flora intestinal está íntimamente relacionada con el sistema inmune, sobre todo, en los recién nacidos.



Las investigaciones sobre la flora intestinal, su papel en la obesidad y en el sistema de defensa, y la acción que ejercen sobre ella los probióticos tienen un futuro muy prometedor. Una interesante línea de estudio es la que plantea el posible papel de la flora intestinal en la obesidad. Esta idea nace de la observación de que los pacientes obesos tienen una flora distinta a la de individuos con peso normal. Se cree que esto tendría percusiones en la extracción energética de los alimentos y la regulación de los depósitos corporales de tejido adiposo.

Flora intestinal con probióticos: menos colesterol

Uno de los campos de interés dentro de los probióticos es su posible implicación en la absorción de las grasas y el colesterol. Un estudio publicado por el Instituto Zabolontny de Microbiología y Virología de la Academia Nacional de Ciencias de Ukraina demuestra que algunas cepas de microorganismos probióticos son capaces de reducir el colesterol en modelos de ratón con hipercolesterolemia.
Los mecanismos por los cuales se puede reducir la absorción de colesterol están aún en discusión, pero una revisión publicada por el Instituto Nacional de Nutrición de la India ofrece varios mecanismos posibles: entre los más destacados está la asimilación del colesterol por las bacterias, la unión del colesterol a su superficie celular y su incorporación en la membrana de las bacterias. También se ha propuesto que estas cepas produzcan enzimas que impidan que la bilis se una al colesterol y, por tanto, se absorba.

La salud de la flora intestinal

La pérdida del equilibrio entre bacterias beneficiosas y nocivas de la microflora intestinal comporta una predisposición a padecer infecciones

Los probióticos ayudan a mantener el estado de salud de la flora intestinal. Son microorganismos presentes en alimentos que, al ser ingeridos, equilibran la flora, con el consiguiente efecto beneficioso para la salud. Están en cualquier producto fermentado, como yogur, quesos, cerveza artesanal y embutidos. Son organismos vivos (como el "Lactobacilus acidophilus") y no deben confundirse con los prebióticos, que son sustancias que se ingieren con los alimentos y que estimulan el crecimiento y la actividad de la  flora intestinal autóctona.
Cada vez se hace más patente la importancia de la flora intestinal: abarca más de 600 especies de microorganismos y supone cerca de dos kilogramos del peso corporal de una persona. Estas especies tienen, en conjunto, una amplitud metabólica mayor que el hígado (diferencia entre la tasa metabólica en reposo y la tasa máxima de gasto energético) y cada una de ellas puede tener alguna característica de especial interés para la salud. Entre las acciones más relevantes de estos microorganismos destaca la competencia con bacterias perjudiciales por la adhesión al epitelio intestinal, la producción y secreción de sustancias antimicrobianas que inhiben y destruyen a los patógenos y una gran variedad de acciones sobre la respuesta inmunitaria.

La flora intestinal como barrera defensiva

La flora intestinal juega un papel importante en la inmunidad. La mucosa intestinal constituye la mayor superficie del organismo humano expuesta al exterior y es la zona más rica en células inmunitarias. La pérdida del equilibrio entre bacterias "beneficiosas" y "nocivas" de la microflora intestinal comporta una predisposición a padecer infecciones y enfermedades inmunoinflamatorias. Y es aquí donde los probióticos ayudan a conservar esta armonía.
Esta barrera inmunitaria es de especial importancia en los lactantes. Un estudio, realizado por el Instituto de Productos Lácteos de Asturias, demuestra la importancia del correcto establecimiento de la flora bacteriana en los bebés. Los científicos españoles hallaron diferencias en los microorganismos intestinales de prematuros en comparación con los nacidos a tiempo y consideraron que la flora intestinal más saludable era la que tienen los bebés nacidos a término, mediante parto vaginal y amamantados con leche materna.
No obstante, estas condiciones no se dan siempre. Los nacimientos de los prematuros son delicados para su flora, debido a que están expuestos a un ambiente totalmente distinto al de los otros bebés durante y después del parto. También influye el hecho de encontrarse en un ambiente aséptico propio de un hospital, así como el uso frecuente de antibióticos.

La flora intestinal en los recién nacidos


El asentamiento de la flora intestinal en el tubo digestivo empieza desde el primer momento de vida. Durante el parto, microorganismos de la flora natural de la vagina de la madre penetran en el tracto digestivo del bebé y lo colonizan. Después, esta flora se verá moldeada por otros microorganismos de la leche materna y la dieta conforme el bebé crezca. Para ilustrar este fenómeno, Miguel Gueimonde, autor del estudio del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), explica que los niños nacidos por cesárea muestran una flora intestinal parecida a la de la piel de la barriga de la madre.
Los científicos buscan entender estos fenómenos con mayor precisión para poder moldear la flora de los pequeños que no nazcan en condiciones naturales. Gueimonde asegura que los avances en higiene y ambiente aséptico dificultan un correcto desarrollo de la flora y esto condiciona el desarrollo del sistema inmune. Los antisépticos no distinguen entre microorganismos patógenos y otros, de modo que se eliminan todos de forma indiscriminada y el sistema inmune no aprende a distinguirlos.
Esto podría explicar porqué las enfermedades autoinmunes están en alza, mientras que las patologías infecciosas han decrecido de manera considerable. En este sentido, se intenta que los microorganismos probióticos "rellenen" este vacío de microorganismos, para favorecer el correcto funcionamiento del tracto digestivo y educar el sistema inmune.



      TERESA ROMANILLOS

lunes, 15 de octubre de 2012

Alimentos y plomo



La concentración de plomo en los alimentos ha disminuido un 25% entre 2003 y 2010, según la EFSA

 El plomo, un elemento presente en el ambiente, es un metal pesado tóxico para el organismo humano, al que puede llegar a través del aire, el agua o la alimentación. La propia evolución de la actividad humana ha hecho que la presencia de plomo haya aumentado más de mil veces en los últimos siglos y resulta imposible eliminarlo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado durante este verano un nuevo informe acerca de la exposición de la población europea al plomo a través de la dieta y concluye que la concentración de este metal en los alimentos ha disminuido un 25% entre 2003 y 2010. En este artículo se recogen los alimentos con más plomo, cómo reducir el riesgo de contaminación por plomo y el nivel de plomo en niños.

El plomo llega de forma fácil al organismo mediante los alimentos. Los expertos no han establecido ninguna ingesta tolerable recomendada, ya que consideran que no hay un límite para muchos de los efectos críticos. Las medidas que se han llevado a cabo son legislativas en cuanto a su disminución en las latas, la gasolina, las pinturas, cañerías de agua, etc. El informe de la EFSA ha estudiado el resultado analítico de 144.206 alimentos recolectados durante nueve años y su cantidad de plomo presente.
Más de la mitad de los alimentos analizados tienen una concentración de plomo por debajo del límite de detección y, según la EFSA, la concentración de plomo en los alimentos ha disminuido un 25% en el periodo comprendido entre 2003 y 2010. Los resultados del estudio marcan que la exposición mediana a través de los alimentos a lo largo de la vida es de 0,68 µg/kg de peso corporal al día. Durante la infancia y la adolescencia, la ingesta de plomo aumenta, aunque se reduce con los años.

Alimentos con más plomo

Pan, te, agua del grifo, patatas, lácteos fermentados y cerveza son algunos de los alimentos con mayor concentración de plomo
Los alimentos más relevantes por su aportación de plomo son el pan y los productos de panadería (8,5%), el te (6%), el agua del grifo (6%), las patatas y sus productos derivados (5%), los lácteos fermentados (4%) y la cerveza (4%). Estos resultados son fruto de las encuestas de la EFSA y pueden variar. El listado corresponde a los alimentos que, por ser más consumidos, conllevan más riesgos. Las principales causas de la presencia de plomo en los alimentos son los fertilizantes y el agua de riego. Los químicos utilizados para el abono suelen contener pequeñas cantidades de plomo que se acumulan en los animales que comen los pastos y, de esta manera, pasan a la cadena alimentaria.
Los vegetales también pueden contaminarse con el agua de riego, que transporta pequeñas trazas de plomo. Los alimentos de origen animal son los más propensos a acumular plomo, por lo que este tipo de alimentos son los que más riesgo comportan. Pero no son los únicos: les siguen los productos cárnicos, las verduras, los cereales y el agua.

Reducir el riesgo de contaminación por plomo

Evitar por completo la exposición al plomo es muy difícil, aunque algunos consejos ayudan a reducir la exposición o, al menos, dificultan la entrada en el organismo. Estos son los siguientes:
·         Controlar el consumo de alimentos enlatados con selladuras de plomo.
  • Al abrir un envase enlatado, nunca dejar la comida en su interior en el frigorífico o fuera de él. Cambiar la comida de envase para almacenar y retirar la lata.
·         Las vajillas de barro pueden contener plomo, reducir su uso.
·         No calentar en recipientes de barro o barro vidriado.
·         Un déficit de hierro en el organismo favorece la absorción de plomo. Debe evitarse la falta de hierro, consumir carnes rojas, frutos secos, dátiles, pescado o verduras de hoja verde.
·         El calcio evita que el plomo se deposite en el organismo, por lo que es importante consumir alimentos ricos en este elemento, como queso, yogur, frutos secos, sardinas, tortillas de maíz.
·         La pectina, la fibra que se encuentra sobre todo en las frutas (manzanas y zanahorias), favorece la excreción de plomo.
·         Evitar el consumo de verduras cultivadas en suelos contaminados por plomo.
·         Evitar consumir bebidas o comidas elaboradas con agua contaminada con plomo. Dejar que el agua corra unos minutos por el grifo antes de utilizarla y recordar que es preferible usarla fría que caliente.
·         La higiene personal es también un factor destacado. Hay que lavarse las manos antes y después de cada comida.
·         Mantener limpia la mesa de la comida.

PLOMO Y NIÑOS


Los niveles de plomo analizados en los niños estos últimos años han disminuido de manera importante. Esta reducción se debe sobre todo a la prohibición del uso del plomo en gasolina, también en las pinturas para viviendas o en las cañerías de agua. Sin embargo, se hallan casos en que los niveles de plomo en sangre son iguales o superiores a 10 µg/dL. Los niños son mucho mas vulnerables a la intoxicación por plomo, pueden respirar polvo, tragarlo o jugar con tierra que contenga niveles de plomo, es decir, sus actividades diarias favorecen la presencia de plomo en su organismo.
Los síntomas de intoxicación por plomo en los niños no se manifiestan de manera clara ni específica. Un análisis específico es la mejor manera de evaluar la presencia de plomo. Sin embargo, los síntomas que pueden hacer sospechar son: anemia, daño en el riñón, cólicos estomacales, debilidad muscular, daño cerebral y, de forma puntual, una elevada concentración de plomo podría provocar la muerte.



      NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

jueves, 11 de octubre de 2012

ENSALADA DE ARENQUE, REQUESÓN Y UVA





De 40 a 50 m. (+6h)
2 Personas
Otoño


INGREDIENTES


6 Unidades de arenques
200 ml. de leche
150 grs. de requesón
100 grs. De uva variedad Moscatel
50 grs. De variedades de lechugas
¼ Col
4 unidades de tomates maduros
Un puñado de nueces crudas
Al gusto de orégano
1c/s de aceite de oliva
Al gusto de sal



PREPARACIÓN

Desalamos el arenque durante seis horas en leche. Tiramos la leche y limpiamos los arenques, sacando bien las espinas y cortamos los cuatro filetes a rectángulos. Mezclamos el requesón con el orégano. En un molde cilíndrico pequeño, colocamos cada filete de arenque envolviendo el fondo del molde.
Rellenamos la base del molde con la mezcla de requesón y orégano.
Acabamos con láminas de uva moscatel peladas. Cortamos la col a láminas, la escaldamos, un minuto, y la refrescamos inmediatamente. Trituramos los tomates para que no quede ni piel ni semillas a la vista. Aliñamos el zumo de tomate con aceite y sal. En cada plato ponemos tres rollitos de arenque acompañados de col escaldada, unas nueces, el tomate en puré y la mezcla de lechugas. Aliñamos con aceite de oliva y sal.



COMENTARIO NUTRICIONAL


En esta ensalada se encuentran cinco de los diferentes grupos de alimentos, de cuya ingesta se recomienda hacerla diariamente: frutas, verduras, lácteos, frutos secos y lípidos (aceite de oliva). Dicha unión, hace que este plato sea una buena elección para cubrir las necesidades diarias de nutrientes, especialmente de vitaminas y minerales.
Al incorporar arenques crudos, un tipo de pescado azul, hace que junto al aceite de oliva, este plato sea rico en grasas (64%) y en especial en ácidos grasos poliinsaturados de tipo omega 3 y omega 6 beneficiosos para el sistema cardiovascular entre otros.
Así mismo, la nueces nos aportan ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, fibra y vitaminas E, B6, B12 y C, Tiamina, Riboflavina, Niacina y Ácido Fólico. También una buena variedad de minerales.
El requesón nos aporta calcio, en pequeña cantidad, pero que contribuye al aporte diario.

La recomendación de este plato es en otoño, principalmente porque la uva Moscatel solo se encuentra durante esta estación y por ser un plato frío.