viernes, 26 de abril de 2013

Frutas y verduras, ¿qué nos dicen los colores sobre ellas?



El color de los vegetales se manifiesta en la salud a distintos niveles, desde la protección cardiovascular, hasta la nutrición de la piel o la relajación muscular


Un menú con matices, en el que los platos llamen la atención por su color y su buen gusto, es la mejor receta para estimular el apetito y cuidar la salud. El color de los alimentos -en particular, de los vegetales- es una forma de clasificar lo que comemos. Desde el punto de vista científico se pretende dar sentido a estos grupos de frutas y verduras, como respuesta a su similitud en una serie de compuestos con destacadas propiedades saludables, médicas y nutricionales. De hecho, una investigación americana propone que la clasificación de los vegetales en cuatro grupos cromáticos (verde, blanco, naranja-rojo y morado-azulado) se use en la versión más actualizada de My Piramid, el sistema de orientación alimenticia americano (similar a la Pirámide de la Alimentación Saludable española). A continuación se explican las propiedades de los vegetales, según sus colores.

Colores en el plato: cuáles y por qué

Un estudio dirigido por investigadores holandeses de la División de Nutrición Humana de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha comprobado el efecto preventivo y protector para la salud vascular de los vegetales según su color. En dicho estudio prospectivo, de 10 años de duración, participaron 20.069 hombres y mujeres de entre 20 y 65 años y libres de enfermedades cardiovasculares al inicio de la investigación. El trabajo sigue el criterio de una de las investigaciones más relevantes en relación al valor cromático de los alimentos, la llevada a cabo por Pennington y Fisher. La misma busca asociar a esta clasificación por colores un beneficio fisiológico añadido al que ya proporcionan las frutas o las hortalizas en general como grupo de alimentos por su valor nutricional. Los autores del estudio catalogaron los vegetales en cuatro grupos cromáticos: verde, rojo-anaranjado, morado-azulado y blanco, e identificaron en cada caso sustancias con efectos funcionales relevantes en la salud.

Vegetales verdes: magnesio y relajación muscular. Las verduras verdes como espinacas, brócoli, coles de Bruselas, lechugas (las de hoja más oscura), guisantes o judías son, en comparación con el resto, las más ricas en ciertos nutrientes como el magnesio. Una deficiencia del consumo de estos alimentos junto con el seguimiento de una dieta basada en alimentos refinados y un frecuente consumo de azúcares puede conducir a déficit de dicho mineral. El magnesio participa en el proceso de relajación muscular, de ahí que las consecuencias físicas de su deficiencia se manifiesten con sensación de cansancio sin una causa aparente que lo justifique, tensión muscular y calambres.

Naranja-amarillo intenso: antioxidantes que nutren y protegen la piel. Los carotenoides -tales como betacaroteno, astaxantina, licopeno y retinolson- son derivados de la vitamina A. Estos compuestos son muy efectivos como antioxidantes y se ha documentado que poseen propiedades fotoprotectoras al contrarrestar las alteraciones inducidas por los rayos UVA. Esto se traduce en capacidad para reducir o minimizar la flacidez de la piel y las arrugas. Las zanahorias, la calabaza, el boniato, el mango y la papaya son los vegetales con mayor concentración de dichos compuestos. Le siguen en importancia otras frutas y hortalizas como los cítricos (pomelo, naranja y mandarina), el melocotón y el albaricoque.

De color blanco: protección vascular. Los autores de la mencionada investigación holandesa comprobaron cómo un mayor consumo de frutas de carne blanca como las peras y las manzanas(las más consumidas por los participantes), se asoció a una mayor reducción del riesgo de accidente cerebrovascular o ictus. En este grupo cromático, además de frutas como las manzanas y las peras, se incluye el plátano y hortalizas y verduras como ajos, puerros, cebollas, endibias, pepino, setas y coliflor.

Rojo-morado: salud cardiovascular. Los flavonoides son los pigmentos colorantes más sobresalientes en las frutas y hortalizas de color rojo intenso y/o morado. A estos compuestos antioxidantes se suma otro con idéntico efecto y de presencia indiscutible en este grupo cromático de alimentos: el licopeno, de color rojo intenso, abundante en el tomate. A estas sustancias se les atribuyen propiedades preventivas en la salud cardiaca y coronaria, como la mejora del perfil de riesgo cardiovascular, tal y como queda recogido en la revisión de estudios epidemiológicos y clínicos realizada por el Departamento de Ciencias Nutricionales de la Universidad Estatal de Oklahoma (EE.UU). En la misma línea de destacar las propiedades cardiosaludables se perfila el ensayo dirigido por Cassidy y colaboradores, en el que comprobaron que la ingesta habitual de alimentos ricos en antocianinas y otros flavonoides contribuye a la prevención de la hipertensión por sus propiedades vasodilatadores.
También hay evidencia de que los carotenoides, pigmentos abundantes en este tipo de alimentos colorados, protegen la piel contra las quemaduras solares y aumentan la defensa contra la luz ultravioleta. Para lograr estos efectos saludables se aconseja la presencia diaria de alimentos coloridos como cerezas, uvas, fresas, bayas (frambuesas, moras, arándanos...), sandía. Entre las hortalizas se incluyen la remolacha roja, la col lombarda, el pimiento rojo (también el pimentón, un potente condimento antioxidante) y el tomate en todas sus presentaciones (al natural, en zumo y en salsa).

MAITE ZUDAIRE


miércoles, 24 de abril de 2013

Las 54 medidas que ponen al día la legislación alimentaria en España



El Real Decreto 176/2013 no solo modifica la fecha de caducidad del yogur, también afecta a productos de consumo tan común como el pan o conservas


En las últimas semanas se escucha y se lee por todas partes que se ha derogado la fecha de caducidad del yogur. Pero el Real Decreto 176/2013 es algo más que ese dato concreto. Es una puesta al día de la normativa nacional en la materia de acuerdo con los modelos de la Unión Europea. Yogur, pan, cárnicos, conservas, vegetales... y así hasta 54 medidas actualizadas. El artículo detalla en qué consiste la adecuación de la normativa y qué alimentos incluye.

La legislación alimentaria de las últimas décadas requería una adaptación a la situación actual en el seno de la UE. Por fin, el legislador nacional ha procedido a ello, de manera que se logra que se respeten los objetivos que la normativa comunitaria establece, objetivos en materia de higiene alimentaria a alcanzar sin desarrollar requisitos específicos, a partir de un análisis del riesgo y teniendo en cuenta que el operador económico es el principal responsable de la seguridad alimentaria.
Estas normas y RTS que se derogan de forma parcial no se basan en un análisis de riesgo, tal y como ahora se desarrolla en la actual legislación de la Unión Europea, ni tienen en cuenta los nuevos avances tecnológicos ni la nueva forma de legislar en la que se establecen objetivos de seguridad alimentaria en lugar de establecer requisitos muy específicos. Tras muchos años de espera, el legislador, con este cambio legislativo aporta simplificación legislativa, contribuye a evitar confusión normativa y facilita la actividad de las industrias alimentarias ya que aporta más flexibilidad en el cumplimiento de sus obligaciones en materia de higiene y seguridad alimentaria.
También debemos resaltar, sobre todo en los tiempos que corren, que este cambio legislativo desde un punto de vista económico es positivo, puesto que no generará sobrecostes a las industrias; al contrario, es una medida que favorece lo económico porque facilita el cumplimiento de los objetivos establecidos en la legislación vigente sin menoscabo de la seguridad alimentaria.

Adecuación de la normativa

El Real Decreto 176/2013 asegura que las industrias alimentarias españolas estén en la misma situación de competencia que las europeas
El objetivo que se logra con la nueva normativa es adecuar al Derecho de la Unión Europea de los requisitos de higiene de los productos alimenticios contemplados en las reglamentaciones técnico- sanitarias y en las normas de calidad de ámbito nacional. Es necesario que todos conozcamos que los reglamentos comunitarios no desarrollan de forma exhaustiva tales requisitos, y se limitan a formular una serie de objetivos en materia de higiene sobre la base de un análisis del riesgo existente en cada caso.
Ello permite que sean los operadores económicos quienes, como principales responsables de la seguridad alimentaria, decidan de qué manera van a garantizar el cumplimiento de los mismos.
La diferencia en el enfoque de la legislación de la Unión Europea, sobre todo desde 2004, y la de las RTS y normas de calidad españolas en cuanto a los requisitos de higiene, sin llegar a ser contrarios al Derecho de la Unión Europea, han sido considerados un obstáculo a la libre competencia. En este sentido, el Real Decreto 176/2013 es más que oportuno para asegurar que las industrias alimentarias de España estén en la misma situación de competencia que el resto de los operadores europeos.

Yogur, pan, cárnicos, conservas, vegetales

A todos nos llega la noticia de esta norma por la derogación parcial de la norma de calidad del yogur en lo concerniente a la fecha de caducidad, pero también hay que destacar otras medidas que se han tomado y que afectan a productos de consumo tan común como el pan, los productos cárnicos o las conservas vegetales. Hay que considerar en toda su magnitud el alcance del Real Decreto y la puesta al día que he mencionado respecto a cuestiones sobre higiene y seguridad alimentaria.
Esperamos que esta medida sea el inicio de una profunda y exhaustiva revisión del ordenamiento jurídico alimentario en España para que todas aquellas disposiciones que, de facto, ya están desfasadas y superadas por la legislación alimentaria de la Unión Europea, sean revisadas y derogadas o modificadas según convenga en cada caso.
Para que todos los consumidores puedan ser conscientes del alcance del Real Decreto 176/2013, puede revisarse en el enlace todas las medidas que muestran la profunda y exhaustiva revisión que se ha realizado.

JOSÉ MARÍA FERRER VILLAR


martes, 16 de abril de 2013

Objeciones a los beneficios de las semillas de chía como "superalimento"


Los estudios realizados no justifican ni el uso ni la publicidad sobre sus propiedades prometedoras para perder peso


 El supuesto potencial para ayudar a perder peso y bajar el colesterol son los dos mensajes más publicitados acerca de las semillas de chía. Sin embargo, ni científicos ni tecnólogos de alimentos tienen un conocimiento exhaustivo de su composición química ni de que las propiedades saludables que menciona sean tales. Las semillas de chía se venden cada vez más en herbolarios y tiendas especializadas como un "superalimento", del cual se conoce poco en nuestro país, pero al que se atribuyen propiedades excepcionales para la salud. Los estudios son escasos, aunque las perspectivas prometedoras sobre la calidad de sus ácidos grasos omega 3 propician que se piense en ellas como un futuro alimento o complemento dietético cardiosaludable.

Las semillas de chía (Salvia hispanica) llegan al mercado con una llamativa carta de presentación: un alimento exótico al que se atribuyen cualidades nutricionales y terapéuticas excepcionales de las que se benefician desde hace años quienes viven en el lugar donde es originaria la planta. Estas semillas tienen una larga historia entre los pueblos indígenas del centro y del sur de América. Han sido el alimento base de la dieta precolombina de la civilización azteca.

Beneficios en letargo

Los pocos estudios que han analizado la composición nutricional de estas semillas y del aceite extraído de ellas se han centrado en algunos de sus componentes, como los ácidos grasos omega 3 y, en particular, el lfa-linolénico, además de analizar su contenido en fitosteroles y compuestos antioxidantes. El beta-sitosterol, el fitosterol más reconocido por su capacidad para reducir los niveles plasmáticos de colesterol, es el más abundante en la planta y, junto con su contenido en ácidos grasos omega-3, explica que se destaque su capacidad para reducir el colesterol. Algunos laboratorios y empresas de alimentación y distribución se han hecho eco de esta prometedora composición química y estudian la fórmula para reivindicar su valor como alimento funcional para reducir el riesgo cardiovascular, entre otros beneficios potenciales.

Los estudios en humanos que han analizado el alimento son escasos en comparación con la gran publicidad que se le da

No obstante, la revisión más actual y completa llega de manos de investigadores del Natural Standard Research Collaboration (Somerville, Estados Unidos). En un estudio, publicado en septiembre de 2009, recogen las opiniones de expertos que analizan los supuestos mecanismos de acción saludables de estas semillas o de su aceite, las dosis terapéuticas, así como sus efectos adversos.
La conclusión a la que llegaron es que son escasos los estudios en humanos que han analizado el alimento, en comparación con la gran publicidad que se le da. Tan sólo dos estudios clínicos han examinado los efectos de las semillas de chía en la enfermedad cardiovascular (ECV). Uno de ellos demostró en animales de experimentación beneficios para algunos de los factores de riesgo como la hiperlipidemia, la hipertensión y la vasodilatación. Sin embargo, en el otro, dirigido por el Departamento de Salud, Ocio y Ciencias del Ejercicio de la Appalachian State University (Boone, Estados Unidos), en el que los sujetos (hombres y mujeres con obesidad) consumieron 50 gramos diarios de semillas de chía en dos tomas durante dos semanas, los resultados no fueron nada concluyentes.
Más reciente es el ensayo aleatorizado doble ciego controlado con placebo del Clinical Nutrition and Risk Factor Modification Centre (Toronto, Canada), aunque con una muestra muy pequeña (tan sólo 11 pacientes), en el que, tras el consumo de pan blanco enriquecido con semillas de chía en distinta proporción (7, 15 ó 24 gramos por 100 g), se confirma una mayor sensación de saciedad. No obstante, este dato no justifica ni el uso ni la publicidad que se hace de las semillas de chía como alimento que ayuda en la pérdida de peso.

Complemento para la alimentación animal

Las semillas de chía también se han estudiado como ingrediente para la alimentación animal. Se han realizado experimentos con gallinas y con cerdos en los que se ha comprobado que tanto los huevos como la carne mejoran el perfil de lípidos tras la adición de estas semillas a la alimentación animal. Se reduce el contenido de ácidos grasos saturados a favor de un aumento de los ácidos grasos insaturados, más saludables. Este aspecto puede tenerlo en cuenta la industria ganadera para la reformulación de los piensos animales con el fin de mejorar la densidad de nutrientes de los alimentos de origen animal y, por ende, la calidad nutricional de la carne.

OPORTUNIDAD DE NEGOCIO


En los últimos años, es común la venta de nuevos alimentos. La mayoría son frutas y plantas exóticas que no se cultivan por tradición en nuestro país ni entorno pero que, debido a la oportunidad de negocio que suponen, se comienzan a desarrollar diversas técnicas de cultivo, producción y distribución. Todas ellas tienen un denominador común: sus prometedoras propiedades nutritivas y, en particular, su contenido en antioxidantes, si bien muchas están todavía por clarificar. Es el caso de frutas en pleno proceso de expansión, como las conocidas bayas de goji y su zumo o el açai, y otras menos populares pero que en unos años llegarán a los mercados occidentales, como el kakadu, el camu-camu o la acerola, identificadas por ser hasta 100 veces más ricas en vitamina C que la naranja.
En la cuenca mediterránea, la granada y su zumo, los arándanos y, aunque menos conocido en la mesa, el madroño, son frutas que pueden compartir protagonismo indiscutible con las anteriores y que son objeto de estudio por su densidad y complejidad en antioxidantes.

MAITE ZUDAIRE





viernes, 12 de abril de 2013

GANADERÍA REVOLUCIONARIA CON AGUA DE MAR Y “MMS”



 

GANADERÍA REVOLUCIONARIA CON AGUA DE MAR Y “MMS”
Gracias al trabajo extraordinario de un ganadero valiente y a la vez inteligente, se va a poder evolucionar de una ganadería industrial   aberrante  a otra, donde al menos los animales no sean tratados indiscriminadamente con antibióticos, anti-inflamatorios , vacunas y demás arsenal farmacéutico.
 En estos momentos de cambios en la legislación europea en pro de una mejor calidad de vida de los animales en granja, no es casualidad que se les haya  pasado por alto el tema de la medicación y la alimentación que deben recibir.
Los poderosos lobys farmacéutico y alimentario tienen bien acotado el espacio en el que se puede mover la política comunitaria.
Con espaciar  un poco el hacinamiento actual de los animales de granja ya se dan por satisfechos.
 En cambio Roger Rabes “ el ganadero en cuestión” a dado un paso de gigante al cambiar la alimentación basura de sus animales,  hacia una sin transgénicos y con mas pasto seco y dando preventivamente y curativamente agua de mar a sus animales para prevenir y curar casi  todas las enfermedades que puedan aparecer.
Cuando algún animal , a pesar de todo cae enfermo y si es de temer por su vida, Roger a experimentado con resultados casi milagrosos el uso del MMS (Dióxido de Cloro), obtenido a partir de un mineral , el Clorito sódico, de coste ínfimo, mas un ácido (ácido cítrico o ácido clorhídrico) también obtenido a precios irrisorios.
Simplemente con una buena alimentación, agua de mar y Dióxido de cloro, prácticamente no conoce las bajas por enfermedad y consigue una carne sin ningún residuo químico farmacéutico. Ahorrándose además un montón de dinero en medicamentos inútiles.
Si la Unión Europea copiara los avances del sistema de producción que ha experimentado Roger, toda la Sociedad gozaría de una carne sin antibióticos , que como todos sabemos son en parte la causa de la resistencia observada en humanos de casi todos los antibióticos conocidos,  que hace exponernos a pandemias  de todo tipo sin disponer de efectividad de ninguno de los antibióticos utilizados tanto en humanos como en animales.
La experimentación además del Dióxido de cloro en animales sin ningún efecto secundario, pone en cuestión la prohibición de la Administración sanitaria española para uso en humanos, desaprovechando un producto que podría salvar muchas vidas de personas afectadas de infecciones graves, no controladas actualmente por casi ningún medicamento.

Josep Pamies

domingo, 7 de abril de 2013

Combatir la obesidad o la diabetes con hábitos regulares


 

Seguir un horario establecido para las comidas y el descanso es clave para disfrutar de buena salud



 "¿Quiere gozar de buena salud? Acuéstese temprano, descanse suficiente, respete los horarios de las comidas y, sobre todo, al mediodía, coma temprano". Así parece ser que rezarán en un futuro próximo las recomendaciones de los expertos para llevar una vida saludable. Y es que cada vez son más las evidencias que demuestran la importancia de los horarios en la salud. De hecho, varias líneas de investigación actuales se preguntan "cuándo" en vez de "cuánto". La cantidad y calidad de la comida y las horas de sueño no son solo importantes, sino que el momento del día en el que se realizan las actividades puede tener un papel significativo para combatir problemas de salud como la obesidad o la diabetes.

La alteración del reloj interno empeora la salud

Varias investigaciones recientes señalan que dormir y comer a deshora podría aumentar el riesgo a padecer trastornos como la diabetes tipo II, la obesidad, los desórdenes metabólicos y enfermedades cardiovasculares. Trabajar a turnos, comer fuera de horarios y entre horas, las actividades lúdicas nocturnas y la falta de horas de sueño son rutinas que se deberían minimizar para cuidar la salud.
El cambio continuo de los hábitos de sueño y alimentación puede generar cronodisrupción, una alteración en los ritmos circadianos que podría ser considerada como un factor de riesgo para muchas patologías.
La explicación la aportan diversos estudios epidemiológicos que demuestran que los trabajadores a turnos tienden a valores mayores de glucemia (glucosa en sangre), así como niveles elevados de insulina y triglicéridos. Se intuye que este aumento puede estar provocado por una alteración en los niveles de la melatonina, una hormona relacionada con el sueño. El trabajo a turnos significa tener unos patrones laborales que no siempre siguen el periodo diurno de ocho horas y esto provoca alteraciones en el sueño y en los hábitos alimentarios. Para evitarlo, se recomienda que se fomenten turnos que se ajusten lo mejor posible al patrón normal diario.

El cambio continuo de los hábitos de sueño y alimentación puede generar una alteración en los ritmos circadianos

La cronobiología es la ciencia que estudia los ritmos circadianos, conocidos como relojes internos del organismo. Son los ciclos responsables de una multitud de funciones fisiológicas, tales como el sueño y el apetito. El sistema marcha gracias a un mecanismo regulador central situado en el hipotálamo y a una serie de relojes secundarios autónomos repartidos por distintos órganos (corazón, hígado y páncreas).
El tejido adiposo contiene uno de estos relojes cuyo objetivo principal es regular su metabolismo. Cada día, los adipocitos (células grasas) realizan un balance entre la síntesis y la degradación de lípidos, así como la excreción de diversas hormonas denominadas adipoquinas, que están muy relacionadas con el apetito, la obesidad y la diabetes tipo 2.
Varios estudios recientes relacionan los genes circadianos con los genes encargados de regular el metabolismo, en concreto, la implicación de los relojes internos en la obesidad y el desarrollo otras enfermedades.

Salud y ritmo circadiano: apetito y sueño

Para adelgazar, no solo es importante la cantidad de calorías que se consumen, sino también cuándo se ingieren. De acuerdo con los resultados recientes de una línea de investigación que se sigue hace años, realizar la comida principal más temprano ayuda a perder peso cuando se hace dieta.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron el tratamiento de pérdida de peso durante 20 semanas en 420 personas que se dividieron en dos grupos: las que comían temprano al mediodía (antes de las tres) y las que lo hacían más tarde (después de las tres). Los resultados mostraron que el primer grupo tuvo una mayor facilidad para perder peso, pues los participantes no solo adelgazaron más, sino que también lo hicieron de manera más rápida.

Realizar la comida principal más temprano ayuda a perder peso cuando se hace dieta

En el estudio, publicado en enero de este año en la revista 'International Journal of Obesity', también se tuvieron en cuenta otros factores que podían influenciar en la pérdida de peso, como las calorías consumidas, el gasto energético, los niveles de hormonas del apetito y las horas de sueño. Observando estas variables, no se encontró diferencia significativa entre ambos grupos. Sin embargo, sí se halló en las personas que almorzaban tarde: tenían mayor actividad en las últimas horas del día, consumían desayunos menos energéticos y se los saltaban con más frecuencia.
Ya se conocía la relación entre el horario de alimentación y la regulación del peso en animales. No obstante, este estudio ha sido el primero en demostrar esta concordancia en humanos.
Por último, en la investigación también se analizaron genes que habían sido previamente relacionados con la obesidad y el funcionamiento de los ritmos circadianos. El análisis comprobó que el grupo que comía más tarde poseía de forma más frecuente una variante del gen "clock" asociada con la obesidad, el sueño alterado y el desorden en los horarios en general.
El trabajo lo han llevado a cabo científicos de la Universidad de Murcia, la Universidad de Tufts (Boston, EE.UU.) y la Universidad de Harvard (EE.UU.), y ha sido liderado por Marta Garaulet, doctora en Farmacia, Máster y Nutricionista. Garaulet ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional a desarrollar un método en el que se enseña a los pacientes a adquirir buenos hábitos alimentarios y mantenerlos en el tiempo. También es autora de múltiples publicaciones científicas y libros en temas de nutrición, en concreto, sobre la obesidad.

         TERESA ROMANILLOS


jueves, 28 de marzo de 2013

Comida de táper segura



Unas buenas prácticas higiénicas son la principal premisa para garantizar la seguridad en la comida de táper


 Cada vez son más los consumidores que optan por llevarse de casa la comida preparada, ya sea para ahorrar o para comer de manera más sana. Cada año se suman nuevos usuarios a esta iniciativa. Hay escuelas que permiten también a sus alumnos llevar la comida desde casa. Aunque esta práctica suele ser más común en verano, para ir a la playa, por ejemplo, hoy en día son más los usuarios que optan por llevarse la comida en táper al trabajo que los que optan por salir a comer fuera. Si se elige esta opción, deben extremarse las medidas de higiene ya que es fácil que los alimentos del interior puedan contaminarse. El artículo explica porqué es imprescindible mantener el frío en estos casos y el papel que juega el envase.

La principal premisa a la hora de garantizar la seguridad en la comida de táper es una buena práctica higiénica desde el principio, lavarse las manos antes de preparar los alimentos es fundamental, utilizar utensilios de cocina limpios y sin restos de comida o evitar la contaminación > cruzada son otros aspectos que deben tenerse en cuenta. Enfermar de gastroenteritis por una mala praxis en la elaboración o la conservación del táper con comida es mucho más frecuente de lo que parece, según Javier tejedor, profesor de Alimentación d la Universidad Internacional de La Rioja.
Alimentos como pollo, pasta, verduras o legumbre, son los más habituales para este tipo de preparaciones, y las bacterias más comunes suelen ser Salmonella y E. coli que, en la mayoría de los casos, aparecen por una cocción insuficiente de los alimentos o a una mala conservación hasta su consumo. Es importante saber si el táper puede guardarse en el frigorífico o no, ya que en función de ello deberán extremarse más las precauciones. Los alimentos a temperatura ambiente durante varias horas son un festín para las bacterias. Es importante, sobre todo para los más pequeños, tener en cuenta su vulnerabilidad ya que es más fácil que puedan contraer cualquier tipo de toxiinfección.

Imprescindible mantener el frío

Romper la cadena de frío es una de las principales causas de intoxicación alimentaria. Por este motivo, mantener el táper en la nevera hasta su consumo es garantía de seguridad. Sin embargo, no siempre suele ser posible. No es aconsejable mantener los alimentos sin refrigerar; si no se dispone de frigorífico, es necesario utilizar pequeñas neveras con placas de hielo que mantienen el frío durante algunas horas hasta su consumo o bolsas isotérmicas con hielo en el interior como opción alternativa.
En las escuelas, oficinas o universidades que dispongan de nevera, deberán colocarse los alimentos en su interior tan pronto como se llegue y mantenerlos hasta en momento de su consumo. Algunos consejos para asegurar tanto la calidad como la seguridad del táper son:
·         Los alimentos que van en conserva como el atún o el pepinillo deben añadirse en el momento de su consumo. Es preciso llevarlos a parte y pueden conservarse sin problema fuera de la nevera.
·         Los aliños también deben añadirse antes del consumo, se pueden preparar en casa y guardar en botes de vidrio, mejor que plástico, separados hasta su consumo.
·         Asegurar la correcta cocción de los alimentos, sobre todo de la carne y el pescado. Una insuficiente cocción lleva en muchos casos a la aparición de patógenos.
·         Es imprescindible mantener la higiene en todo momento, desde el inicio, con un riguroso lavado de manos, hasta el final, con un exhaustivo lavado de todos los utensilios utilizados.
·         No mezclar los alimentos crudos con los cocinados hasta el momento de consumirlos. Si preparamos ensaladas (de pasta, arroz, patas, legumbres, etc.) se deben llevar por separado los vegetales y mezclarlos en el momento de su consumo.
·         Evitar los alimentos que suponen mayor riesgo de contaminación como huevos, pescado, marisco, cremas, nata o salsas, sobre todo en verano.

El envase, determinante

Elegir el envase correcto para mantener los alimentos es también decisivo para garantizar la seguridad de los alimentos y evitar intoxicaciones alimentarias. El más recomendado es el de vidrio, ya que de esta manera se evita la proliferación de partículas de plástico a la comida. Si bien no es la opción más cómoda por el aumento de peso que suponen, sí es el más aconsejado. No obstante, los envases plásticos son una opción válida siempre y cuando sean aptos para uso alimentario y hayan pasado los controles pertinentes. Los envases plásticos aprobados por las autoridades sanitarias se identifican en su parte posterior con el dibujo de un tenedor. Este icono da garantía de que el envase se ha sometido a controles higiénicos. Con el uso de envases de plástico autorizados, sí que es recomendable calentar los alimentos en envases de vidrio o platos de cerámica, no con el plástico.

ALIMENTOS MÁS RECOMEDADOS PARA COMER EN TÁPER


Los alimentos más recomendados para llevar con táper son sobre todo los hidratos de carbono ya que no requieren un frío tan excesivo para conservarse. Ensaladas de pasta, legumbres, arroz o patata son los platos más indicados. Si bien la presencia de vegetales debe mantenerse alerta, son platos de cómoda conservación. Por el contrario, es mejor evitar el huevo, productos derivados, leche, productos lácteos o pescados con un elevado contenido graso. Una buena opción para garantizar la seguridad de los platos es añadir un poco de limón, de esta manera se baja el pH del plato y se evita el crecimiento bacteriano.

NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ


martes, 19 de marzo de 2013

Antimicrobianos contra microorganismos en alimentos



Los agentes antimicrobianos son eficaces para reducir o inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos en los alimentos

El término antimicrobiano hace referencia a aquellas sustancias con capacidad para reducir o inhibir el crecimiento de microorganismos en los alimentos. Muchos de ellos se producen de forma natural, mientras que otros son el resultado de un proceso artificial. Ambos, sin embargo, tienen una misma finalidad: aumentar la seguridad de los alimentos y su vida útil. El artículo explica en qué consisten, los problemas de resistencia asociados y cuáles son los principales antimicrobianos naturales.

Desde antibióticos hasta arándanos u otros vegetales, e incluso el desarrollo de envases antimicrobianos en forma de finas biopelículas, las investigaciones en este campo han sido numerosas. Los antimicrobianos son sustancias activas, de origen sintético o natural, con capacidad para reducir el crecimiento de bacterias o su capacidad de reproducción en animales o seres humanos. En animales destinados al consumo humano, se usan para tratar enfermedades infecciosas en forma de antibióticos. Los tratamientos antimicrobianos también se aplican en plantas y alimentos, en forma de biocidas contra microorganismos patógenos como Campylobacter o Listeria.

Antimicrobianos en animales y resistencias

El uso incorrecto de antibióticos en animales puede provocar la aparición
de bacterias resistentes a los medicamentos

En el campo de la sanidad animal, el uso de antibióticos usados para tratar las infecciones por Salmonella y Campylobacter, dos de los patógenos que más contaminaciones alimentarias generan, no siempre es efectivo. En algunos casos, los microorganismos son capaces de sobrevivir incluso cuando se aplica una sustancia destinada a inhibirlos; esta resistencia se debe a la adaptación de los microorganismos al principio activo del fármaco. El uso incorrecto de antibióticos en animales puede provocar la aparición de bacterias resistentes a los medicamentos. Una de las advertencias que lanzan las principales autoridades es hacer un uso moderado de antimicrobianos tanto en las enfermedades humanas como en la producción animal.
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), un ejemplo de una bacteria que ha adquirido resistencia a múltiples antibióticos es Staphylococcus aureus. La promoción de métodos de cría de animales, procedimientos de higiene y estrategias de vacunación racionales (buenas prácticas de producción) puede ayudar a reducir al mínimo la necesidad de usar antimicrobianos en la cría de animales destinados a la producción de animales, según la Organización Mundial de Sanidad Mundial (OIE).

Antimicrobianos naturales

En la búsqueda por alternativas naturales para luchar contra patógenos, han surgido numerosas alternativas antimicrobianas naturales que proceden sobre todo de especias, hierbas y plantas o sus extractos. Uno de los principales objetivos es que la adición de estos compuestos a los alimentos no afecte ni las propiedades organolépticas de los alimentos ni sus características de seguridad. Una de las áreas más prometedoras es el trabajo con especias, cuyo uso más extendido es dar sabor o aroma a los alimentos. Sin embargo, muchas especias tienen un cierto grado de capacidad antimicrobiana.

Laurel, canela o ajo son algunas de las especias con capacidad antimicrobiana

Algunas de las más eficaces para la inhibición bacteriana son el arándano, la canela, el ajo, la cebolla, el orégano, el tomillo o el romero. Cada una de estas especias tiene más de 10 compuestos activos desde el punto de vista biológico. Para que sean eficaces, se necesitan aislar los compuestos activos de estos alimentos. En investigaciones realizadas con especias, se ha demostrado la eficacia de añadir canela al zumo de manzana en la lucha contra E. coli 0157:H7.
También se ha estudiado la eficacia de agentes antimicrobianos como ácido láctico y cítrico para mejorar el sabor de alimentos acidificados o fermentados como quesos. En la mayoría de los casos, la acción de los antimicrobianos naturales depende del pH; cuanto más ácido es un alimento, más activo es contra los microorganismos.

ENVASES ANTIMICROBIANOS


En 2011 se iniciaba una investigación para obtener envases antimicrobianos a partir de fuentes naturales capaces de alargar la vida útil de los alimentos dos días. Entonces, expertos del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) ya partieron de extractos naturales de plantas aromáticas, como aceites esenciales. Una de las principales dificultades fue la escasa superficie de contacto entre el producto y el envase, de ahí la necesidad planteada de desarrollar compuestos volátiles que se liberaran poco a poco desde la superficie interior del envase.
Los recubrimientos comestibles son capas finas de material que se disponen sobre las superficies de los alimentos. El objetivo es mejorar la calidad y aumentar la vida comercial de gran variedad de productos. La de los recubrimientos comestibles antimicrobianos es una de las tecnologías emergentes que se pueden aplicar para el control microbiológico.

MARTA CHAVARRÍAS


miércoles, 13 de marzo de 2013

Chocolate: ¿onzas con salud?



Con moderación y dentro de una dieta equilibrada, es posible degustarlo; cuanto mayor sea su contenido en cacao, más saludable será el bocado
Para mitigar las penas, para alegrar un día gris o para celebrar los mejores momentos. Así es el chocolate, un dulce que no deja indiferente a nadie y al que pocos consiguen resistirse. Por un lado se le otorgan propiedades saludables mientras que por otro se le adjudican efectos negativos como provocar acné, sobrepeso, migraña o caries. Incluso hay quien llega a decir que crea adicción. Pero lo cierto es que no se conoce con seguridad el fundamento de algunas de estas suposiciones. Lo que sí está claro es que no hay despensa o armario que no guarde al menos, una tableta de chocolate de cualquiera de sus múltiples variedades: negro, con leche, blanco, con frutos secos, galleta... Ahora bien, el abanico de opciones es tan amplio que no siempre se tienen claras las diferencias entre las distintas clases de chocolates: ¿el color solo cambia el sabor? ¿aporta por ejemplo, las mismas calorías el chocolate negro que el blanco? Para dar respuesta a estas y otras preguntas que puedan surgir en torno a la elección y al proceso de compra del chocolate (en su formato más tradicional, la tableta) nace esta Guía de Compra.

Regalo de dioses


El cacao no fue descubierto por nuestros antepasados hasta el año 1502, cuando en uno de sus viajes los aztecas agasajaron a Cristóbal Colón con varias de sus semillas. De hecho, la propia palabra "chocolate" deriva de los términos utilizados por los pueblos nahuas para las palabras "amargo" (xoco) y "agua" (atl). Considerado como un regalo de los dioses, el cacao pronto sedujo a los nobles de la corte española. Ya en el siglo XVII, en Zaragoza, se fabricaba el primer chocolate de Europa. La forma originaria de preparación (una pasta de cacao mezclada con grados tostados de maíz, pimienta y otras especias como canela y vainilla) evolucionó hasta que se combinó con azúcar. En el siglo XIX, la revolución industrial permitió un acceso más democrático al consumo de chocolate, hasta entonces considerado artículo de lujo. Como curiosidad, en 1875 en Suiza, se comenzó a elaborar por primera vez el chocolate con leche.

Del cacao al chocolate


La base de la elaboración del chocolate está en la semilla del cacao, un árbol ('Theobroma cacao') originario de las tierras tropicales de América del Sur. A partir de sus derivados (manteca de cacao y cacao sólido), normalmente mezclados con azúcar, se obtienen los distintos tipos de este dulce manjar. En su estado natural los granos de cacao no presentan ni el color, ni el aroma ni el sabor del chocolate elaborado. Para convertirse en chocolate, la semilla de cacao se procesa en distintos pasos: se fermenta, se seca, se tuesta y se muele hasta dar con la pasta y la manteca de cacao, ingredientes principales de las distintas variedades de chocolate. Una vez obtenido el cacao, se mezcla con el resto de los ingredientes, que variarán según el tipo de chocolate que se quiera elaborar. Conseguida la pasta homogénea, se procede a su refinado, basado en moler muy fino el producto hasta obtener partículas muy pequeñas. El siguiente paso es agitar de forma mecánica el producto durante varias horas, para evaporar el agua y los ácidos volátiles. Este proceso se denomina conchado, tras el cual se deja enfriar la pasta y se empieza la etapa de templado. El objetivo durante el enfriamiento es la cristalización de la manteca de cacao. En este momento el chocolate ya está listo, solo falta el moldeado, que sirve para dar la forma final al producto. Este puede ser muy variado: chocolatinas, tabletas o bombones, entre otros. Para llevar a cabo esta etapa, se pasa el chocolate por unos moldes calientes. Por último, pasan a un túnel de enfriamiento, donde se endurece y se obtiene el producto listo para su consumo. Según la proporción de los ingredientes empleados, y dependiendo de matices en el proceso de elaboración, se obtienen diversas variedades de chocolate, que conviene conocer para poder elegir el que mejor se adapta a nuestro equilibrio nutricional, paladar y bolsillo.

Mitos y verdades


  • No crea adicción, pero puede mejorar el estado de ánimo. Los reclamos populares confieren al chocolate las propiedades de ser un estimulante, relajante, euforizante, afrodisíaco, e incluso antidepresivo. Se habla mucho de su efecto en el estado de ánimo pero son pocos los estudios que avalan tal asociación. Algunos lo vinculan a la acción positiva de ciertos componentes del cacao sobre los neurotransmisores relacionados con el buen estado de ánimo (dopamina). Se habla del papel de las metilxantinas (cafeína y teobromina) por su efecto estimulante leve, y de la feniletilamina y anandamida, todos ellos compuestos del cacao, en relación a la sensación de placer y bienestar que se experimenta tras su consumo. Por medio de estas asociaciones fisiológicas se ha tratado de dar explicación al consumo exagerado que muchas personas hacen de este dulce cuando notan que les alivia el malestar y les ayuda a combatir el abatimiento. La revisión más exhaustiva sobre los efectos del chocolate en el estado de ánimo llega desde la Escuela de Psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia). Los autores concluyen que cuando se come chocolate en respuesta a un estado de ánimo de tristeza, irritabilidad o ansiedad como estrategia para la mejora de la salud emocional, este puede proporcionar algún tipo de sensación transitoria "reconfortante".
  • Chocolate y migraña. El cacao y los chocolates presentan cantidades apreciables de aminas (tiramina, histamina y feniletilamina). Hay estudios en la literatura científica que relacionan estas sustancias con la aparición de episodios de migrañas, pero también hay otros que no encuentran ninguna base científica para tal asociación. El detonante de la migraña es multifactorial y la participación de dichas sustancias no se ha podido establecer de forma concluyente.

  • A vueltas con el acné. La dieta se ha considerado siempre como una causa importante en el desarrollo del acné, una de las enfermedades de la piel más frecuentes. La más reciente revisión sobre este tema concluye que no hay pruebas claras de que el chocolate sea responsable de la aparición de granos y espinillas. El trabajo informa de que el acné se debe a una producción excesiva de sebo causada por factores hormonales, y no exclusivamente dietéticos.
  • El chocolate engorda. El chocolate es un dulce con alta densidad energética que lleva azúcares y grasas. El consejo es tomarlo en pequeñas dosis o de forma esporádica. Un alimento no es el único responsable del sobrepeso o de la obesidad. El conjunto de una dieta desequilibrada e hiperenergética y la ausencia de actividad física son los grandes culpables de la ganancia de peso.
  • Provoca caries. Es cierto que el chocolate como alimento azucarado es un alimento cariogénico (agente productor de caries). No obstante, en la formación de la caries influye además del azúcar otros factores como la textura de los alimentos, su adhesividad a los dientes (caramelos blandos y pegajosos, galletas, pan tostado...), y la higiene bucal. El efecto negativo del cacao se reduce si el chocolate se come junto a otros alimentos y después de comer se cepillan los dientes.

martes, 12 de marzo de 2013

Guía de seguridad alimentaria en casa



Desde la mesa de nuestra cocina, se puede seguir una pequeña guía con el fin de mejorar la manipulación y conservación de los alimentos en casa, dos factores clave para minimizar el riesgo de intoxicaciones alimentarias

 La seguridad alimentaria es un factor clave para que los nutrientes puedan ejercer sus correctas funciones en el cuerpo. Los alimentos que se consumen a diario superan estrictos controles de calidad que garantizan su inocuidad. El desarrollo de la tecnología alimentaria en las últimas décadas ha sido exponencial y, gracias a ello, los alimentos son garantía de calidad y seguridad. Sin embargo, el riesgo cero no existe.
Los cambios de tendencias del consumidor y del estilo de vida de la sociedad actual son factores de riesgo que favorecen las temidas toxiinfecciones alimentarias. Los patógenos son todavía, a día de hoy, el mayor problema de ciencia de la alimentación. El consumo masivo de alimentos, productos con un proceso complejo de elaboración, o una mala conservación y manipulación en casa, son los principales factores que potencian las infecciones alimentarias. En este sentido, si bien no todo está al alcance del consumidor en cuestión de prevención, sí puede responsabilizarse de la manipulación y la conservación cuando el alimento ya está en casa.

Alimentos susceptibles a la contaminación

  • Leche y derivados. Una vez abierto el envase, la leche y los derivados deben conservarse siempre en refrigeración.
  • Carne y pescado. Debe evitarse su consumo crudo o muy poco cocinado y conservarse siempre en refrigeración. La carne picada debe consumirse el mismo día en que se pique. En cuanto al pescado, para comprobar que sea fresco, debe tener un olor agradable, suave, con un color uniforme, ojos esféricos y brillantes, piel tensa, escamas adheridas y cuerpo rígido y elástico. El pescado debe eviscerarse tan rápido como sea posible, ya que es una gran fuente de patógenos.
  • Aceites. No deben mezclarse los aceites de distintos tipos (oliva y girasol, entre otros) en la elaboración de los alimentos. Tampoco debería reutilizarse más de tres veces, cuatro como máximo, y se ha de desechar después en el contenedor específico para reciclarlo. El aceite debe conservarse en un recipiente bien tapado y a temperatura ambiente.
  • Harina, pan y pastelería. La harina debe almacenarse en lugares frescos y secos. Es un alimento que difícilmente puede contaminarse, siempre y cuando se conserve de forma adecuada. El pan y los alimentos de pastelería (cruasán, ensaimadas, bollos, magdalenas) deben manipularse con las manos limpias, ya que después estos alimentos ni se lavan ni se cocinan. No hay que utilizar papel usado o papel de periódicos o revistas para envolver el pan, sino papel destinado para ello.
  • Frutas y hortalizas. Los vegetales que se consumen crudos deben lavarse. Para ello, es recomendable sumergirlos en desinfectante apto para alimentos durante unos pocos minutos (de tres a cinco). Las frutas deben lavarse siempre, se consuman con piel o sin piel. Deben limpiarse con un chorro de agua y frotarse con la mano, sin prolongar el tiempo de lavado, ya que las vitaminas hidrosolubles pueden perderse. Los zumos de fruta naturales deben prepararse justo antes de su consumo.
  • Agua y hielo. El agua debe ser siempre potable para elaborar comidas, lavar alimentos o utensilios. El hielo debe elaborarse con agua potable y, si se pica o se trocea, nunca tocarlo con las manos.

Alimentos de alto riesgo

Mayonesa casera

  • Prepararla con la mínima antelación, ya que es un alimento muy susceptible a la contaminación.
  • Conservarla siempre en refrigeración a un mínimo de 8º C.
  • No conservarla durante más de 24 horas.
  • Si se añade a otros alimentos como aderezo, es preferible que estén fríos ya que, de lo contrario, aumenta la temperatura de la mayonesa y puede favorecer el crecimiento de microorganismos.

Tortilla

  • Debe elaborarse con huevos frescos e intactos, con buen aspecto externo y sin roturas en la cáscara.
  • La temperatura de cocción debe ser de unos 70ºC durante un mínimo de dos minutos.
  • Evitar consumirla cruda o muy poco hecha.
  • Debe tomarse después de su elaboración, en caso contrario, mantener siempre en refrigeración.

Ensaladas

  • Deben conservarse en el frigorífico si no se consumen.
  • Los ingredientes crudos deben estar bien desinfectados antes, ya que su mezcla con el resto de alimentos puede suponer un riesgo de contaminación patógena.
  • Si la ensalada está condimentada, debe mantenerse en el frigorífico igual. Es preferible que la condimentación sea con ingredientes de baja acidez, como el limón, el vinagre o el yogur.
  • Evitar la conservación de ensaladas condimentadas con salsas a base de huevo o leche.

Nata y crema

  • Conservar la nata siempre en el frigorífico hasta su consumo.
  • En el caso de nata a granel, no hay que mezclar la de diferentes días y extremar las condiciones higiénicas de todos los utensilios utilizados.
  • La crema debe elaborarse con ovoproductos pasteurizados o deben aplicarse temperaturas de 75ºC durante al menos dos minutos.
  • En caso de elaboración en casa, dejar enfriar la crema en un tiempo inferior a las dos horas y colocarla en recipientes pequeños y tapados herméticamente.