miércoles, 17 de octubre de 2012

La flora intestinal en la obesidad y en el sistema inmune



El buen estado del conjunto de bacterias que comprenden la flora intestinal es clave para la salud humana
En los últimos diez años, los científicos se refieren a la flora bacteriana que coloniza los intestinos como un nuevo órgano del cuerpo humano, aunque en realidad no está formado por células humanas. Se sabe de su presencia desde hace tiempo, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha sido consciente de su papel en la salud. En este artículo se explica cómo la microflora intestinal puede modificar la absorción de grasas y uno de los últimos descubrimientos: la flora intestinal está íntimamente relacionada con el sistema inmune, sobre todo, en los recién nacidos.



Las investigaciones sobre la flora intestinal, su papel en la obesidad y en el sistema de defensa, y la acción que ejercen sobre ella los probióticos tienen un futuro muy prometedor. Una interesante línea de estudio es la que plantea el posible papel de la flora intestinal en la obesidad. Esta idea nace de la observación de que los pacientes obesos tienen una flora distinta a la de individuos con peso normal. Se cree que esto tendría percusiones en la extracción energética de los alimentos y la regulación de los depósitos corporales de tejido adiposo.

Flora intestinal con probióticos: menos colesterol

Uno de los campos de interés dentro de los probióticos es su posible implicación en la absorción de las grasas y el colesterol. Un estudio publicado por el Instituto Zabolontny de Microbiología y Virología de la Academia Nacional de Ciencias de Ukraina demuestra que algunas cepas de microorganismos probióticos son capaces de reducir el colesterol en modelos de ratón con hipercolesterolemia.
Los mecanismos por los cuales se puede reducir la absorción de colesterol están aún en discusión, pero una revisión publicada por el Instituto Nacional de Nutrición de la India ofrece varios mecanismos posibles: entre los más destacados está la asimilación del colesterol por las bacterias, la unión del colesterol a su superficie celular y su incorporación en la membrana de las bacterias. También se ha propuesto que estas cepas produzcan enzimas que impidan que la bilis se una al colesterol y, por tanto, se absorba.

La salud de la flora intestinal

La pérdida del equilibrio entre bacterias beneficiosas y nocivas de la microflora intestinal comporta una predisposición a padecer infecciones

Los probióticos ayudan a mantener el estado de salud de la flora intestinal. Son microorganismos presentes en alimentos que, al ser ingeridos, equilibran la flora, con el consiguiente efecto beneficioso para la salud. Están en cualquier producto fermentado, como yogur, quesos, cerveza artesanal y embutidos. Son organismos vivos (como el "Lactobacilus acidophilus") y no deben confundirse con los prebióticos, que son sustancias que se ingieren con los alimentos y que estimulan el crecimiento y la actividad de la  flora intestinal autóctona.
Cada vez se hace más patente la importancia de la flora intestinal: abarca más de 600 especies de microorganismos y supone cerca de dos kilogramos del peso corporal de una persona. Estas especies tienen, en conjunto, una amplitud metabólica mayor que el hígado (diferencia entre la tasa metabólica en reposo y la tasa máxima de gasto energético) y cada una de ellas puede tener alguna característica de especial interés para la salud. Entre las acciones más relevantes de estos microorganismos destaca la competencia con bacterias perjudiciales por la adhesión al epitelio intestinal, la producción y secreción de sustancias antimicrobianas que inhiben y destruyen a los patógenos y una gran variedad de acciones sobre la respuesta inmunitaria.

La flora intestinal como barrera defensiva

La flora intestinal juega un papel importante en la inmunidad. La mucosa intestinal constituye la mayor superficie del organismo humano expuesta al exterior y es la zona más rica en células inmunitarias. La pérdida del equilibrio entre bacterias "beneficiosas" y "nocivas" de la microflora intestinal comporta una predisposición a padecer infecciones y enfermedades inmunoinflamatorias. Y es aquí donde los probióticos ayudan a conservar esta armonía.
Esta barrera inmunitaria es de especial importancia en los lactantes. Un estudio, realizado por el Instituto de Productos Lácteos de Asturias, demuestra la importancia del correcto establecimiento de la flora bacteriana en los bebés. Los científicos españoles hallaron diferencias en los microorganismos intestinales de prematuros en comparación con los nacidos a tiempo y consideraron que la flora intestinal más saludable era la que tienen los bebés nacidos a término, mediante parto vaginal y amamantados con leche materna.
No obstante, estas condiciones no se dan siempre. Los nacimientos de los prematuros son delicados para su flora, debido a que están expuestos a un ambiente totalmente distinto al de los otros bebés durante y después del parto. También influye el hecho de encontrarse en un ambiente aséptico propio de un hospital, así como el uso frecuente de antibióticos.

La flora intestinal en los recién nacidos


El asentamiento de la flora intestinal en el tubo digestivo empieza desde el primer momento de vida. Durante el parto, microorganismos de la flora natural de la vagina de la madre penetran en el tracto digestivo del bebé y lo colonizan. Después, esta flora se verá moldeada por otros microorganismos de la leche materna y la dieta conforme el bebé crezca. Para ilustrar este fenómeno, Miguel Gueimonde, autor del estudio del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), explica que los niños nacidos por cesárea muestran una flora intestinal parecida a la de la piel de la barriga de la madre.
Los científicos buscan entender estos fenómenos con mayor precisión para poder moldear la flora de los pequeños que no nazcan en condiciones naturales. Gueimonde asegura que los avances en higiene y ambiente aséptico dificultan un correcto desarrollo de la flora y esto condiciona el desarrollo del sistema inmune. Los antisépticos no distinguen entre microorganismos patógenos y otros, de modo que se eliminan todos de forma indiscriminada y el sistema inmune no aprende a distinguirlos.
Esto podría explicar porqué las enfermedades autoinmunes están en alza, mientras que las patologías infecciosas han decrecido de manera considerable. En este sentido, se intenta que los microorganismos probióticos "rellenen" este vacío de microorganismos, para favorecer el correcto funcionamiento del tracto digestivo y educar el sistema inmune.



      TERESA ROMANILLOS

lunes, 15 de octubre de 2012

Alimentos y plomo



La concentración de plomo en los alimentos ha disminuido un 25% entre 2003 y 2010, según la EFSA

 El plomo, un elemento presente en el ambiente, es un metal pesado tóxico para el organismo humano, al que puede llegar a través del aire, el agua o la alimentación. La propia evolución de la actividad humana ha hecho que la presencia de plomo haya aumentado más de mil veces en los últimos siglos y resulta imposible eliminarlo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado durante este verano un nuevo informe acerca de la exposición de la población europea al plomo a través de la dieta y concluye que la concentración de este metal en los alimentos ha disminuido un 25% entre 2003 y 2010. En este artículo se recogen los alimentos con más plomo, cómo reducir el riesgo de contaminación por plomo y el nivel de plomo en niños.

El plomo llega de forma fácil al organismo mediante los alimentos. Los expertos no han establecido ninguna ingesta tolerable recomendada, ya que consideran que no hay un límite para muchos de los efectos críticos. Las medidas que se han llevado a cabo son legislativas en cuanto a su disminución en las latas, la gasolina, las pinturas, cañerías de agua, etc. El informe de la EFSA ha estudiado el resultado analítico de 144.206 alimentos recolectados durante nueve años y su cantidad de plomo presente.
Más de la mitad de los alimentos analizados tienen una concentración de plomo por debajo del límite de detección y, según la EFSA, la concentración de plomo en los alimentos ha disminuido un 25% en el periodo comprendido entre 2003 y 2010. Los resultados del estudio marcan que la exposición mediana a través de los alimentos a lo largo de la vida es de 0,68 µg/kg de peso corporal al día. Durante la infancia y la adolescencia, la ingesta de plomo aumenta, aunque se reduce con los años.

Alimentos con más plomo

Pan, te, agua del grifo, patatas, lácteos fermentados y cerveza son algunos de los alimentos con mayor concentración de plomo
Los alimentos más relevantes por su aportación de plomo son el pan y los productos de panadería (8,5%), el te (6%), el agua del grifo (6%), las patatas y sus productos derivados (5%), los lácteos fermentados (4%) y la cerveza (4%). Estos resultados son fruto de las encuestas de la EFSA y pueden variar. El listado corresponde a los alimentos que, por ser más consumidos, conllevan más riesgos. Las principales causas de la presencia de plomo en los alimentos son los fertilizantes y el agua de riego. Los químicos utilizados para el abono suelen contener pequeñas cantidades de plomo que se acumulan en los animales que comen los pastos y, de esta manera, pasan a la cadena alimentaria.
Los vegetales también pueden contaminarse con el agua de riego, que transporta pequeñas trazas de plomo. Los alimentos de origen animal son los más propensos a acumular plomo, por lo que este tipo de alimentos son los que más riesgo comportan. Pero no son los únicos: les siguen los productos cárnicos, las verduras, los cereales y el agua.

Reducir el riesgo de contaminación por plomo

Evitar por completo la exposición al plomo es muy difícil, aunque algunos consejos ayudan a reducir la exposición o, al menos, dificultan la entrada en el organismo. Estos son los siguientes:
·         Controlar el consumo de alimentos enlatados con selladuras de plomo.
  • Al abrir un envase enlatado, nunca dejar la comida en su interior en el frigorífico o fuera de él. Cambiar la comida de envase para almacenar y retirar la lata.
·         Las vajillas de barro pueden contener plomo, reducir su uso.
·         No calentar en recipientes de barro o barro vidriado.
·         Un déficit de hierro en el organismo favorece la absorción de plomo. Debe evitarse la falta de hierro, consumir carnes rojas, frutos secos, dátiles, pescado o verduras de hoja verde.
·         El calcio evita que el plomo se deposite en el organismo, por lo que es importante consumir alimentos ricos en este elemento, como queso, yogur, frutos secos, sardinas, tortillas de maíz.
·         La pectina, la fibra que se encuentra sobre todo en las frutas (manzanas y zanahorias), favorece la excreción de plomo.
·         Evitar el consumo de verduras cultivadas en suelos contaminados por plomo.
·         Evitar consumir bebidas o comidas elaboradas con agua contaminada con plomo. Dejar que el agua corra unos minutos por el grifo antes de utilizarla y recordar que es preferible usarla fría que caliente.
·         La higiene personal es también un factor destacado. Hay que lavarse las manos antes y después de cada comida.
·         Mantener limpia la mesa de la comida.

PLOMO Y NIÑOS


Los niveles de plomo analizados en los niños estos últimos años han disminuido de manera importante. Esta reducción se debe sobre todo a la prohibición del uso del plomo en gasolina, también en las pinturas para viviendas o en las cañerías de agua. Sin embargo, se hallan casos en que los niveles de plomo en sangre son iguales o superiores a 10 µg/dL. Los niños son mucho mas vulnerables a la intoxicación por plomo, pueden respirar polvo, tragarlo o jugar con tierra que contenga niveles de plomo, es decir, sus actividades diarias favorecen la presencia de plomo en su organismo.
Los síntomas de intoxicación por plomo en los niños no se manifiestan de manera clara ni específica. Un análisis específico es la mejor manera de evaluar la presencia de plomo. Sin embargo, los síntomas que pueden hacer sospechar son: anemia, daño en el riñón, cólicos estomacales, debilidad muscular, daño cerebral y, de forma puntual, una elevada concentración de plomo podría provocar la muerte.



      NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

jueves, 11 de octubre de 2012

ENSALADA DE ARENQUE, REQUESÓN Y UVA





De 40 a 50 m. (+6h)
2 Personas
Otoño


INGREDIENTES


6 Unidades de arenques
200 ml. de leche
150 grs. de requesón
100 grs. De uva variedad Moscatel
50 grs. De variedades de lechugas
¼ Col
4 unidades de tomates maduros
Un puñado de nueces crudas
Al gusto de orégano
1c/s de aceite de oliva
Al gusto de sal



PREPARACIÓN

Desalamos el arenque durante seis horas en leche. Tiramos la leche y limpiamos los arenques, sacando bien las espinas y cortamos los cuatro filetes a rectángulos. Mezclamos el requesón con el orégano. En un molde cilíndrico pequeño, colocamos cada filete de arenque envolviendo el fondo del molde.
Rellenamos la base del molde con la mezcla de requesón y orégano.
Acabamos con láminas de uva moscatel peladas. Cortamos la col a láminas, la escaldamos, un minuto, y la refrescamos inmediatamente. Trituramos los tomates para que no quede ni piel ni semillas a la vista. Aliñamos el zumo de tomate con aceite y sal. En cada plato ponemos tres rollitos de arenque acompañados de col escaldada, unas nueces, el tomate en puré y la mezcla de lechugas. Aliñamos con aceite de oliva y sal.



COMENTARIO NUTRICIONAL


En esta ensalada se encuentran cinco de los diferentes grupos de alimentos, de cuya ingesta se recomienda hacerla diariamente: frutas, verduras, lácteos, frutos secos y lípidos (aceite de oliva). Dicha unión, hace que este plato sea una buena elección para cubrir las necesidades diarias de nutrientes, especialmente de vitaminas y minerales.
Al incorporar arenques crudos, un tipo de pescado azul, hace que junto al aceite de oliva, este plato sea rico en grasas (64%) y en especial en ácidos grasos poliinsaturados de tipo omega 3 y omega 6 beneficiosos para el sistema cardiovascular entre otros.
Así mismo, la nueces nos aportan ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, fibra y vitaminas E, B6, B12 y C, Tiamina, Riboflavina, Niacina y Ácido Fólico. También una buena variedad de minerales.
El requesón nos aporta calcio, en pequeña cantidad, pero que contribuye al aporte diario.

La recomendación de este plato es en otoño, principalmente porque la uva Moscatel solo se encuentra durante esta estación y por ser un plato frío.




miércoles, 10 de octubre de 2012

"España es el primer productor de acuicultura de la Unión Europea, pero su crecimiento está estancado"


Javier Remiro, Director Gerente de la Fundación Observatorio Español de la Acuicultura

 

El mejillón gallego es el producto de acuicultura más conocido de España, pero no es el único. Especies como la dorada, la lubina o el rodaballo se cultivan en instalaciones acuícolas. La producción española es la mayor de la Unión Europa (UE), aunque su crecimiento se ha estancado en los últimos años. Así lo señala Javier Remiro, Director Gerente de la Fundación Observatorio Español de la Acuicultura, adscrita al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente. Según este experto, los consumidores pueden confiar en los productos acuícolas criados y comercializados en España. Remiro aconseja consumir productos de acuicultura "con total normalidad y confianza", en especial los locales, "más sostenibles y con numerosas ventajas: están disponibles todo el año a precios muy competitivos, son saludables (ricos en omega 3 y 6) y siempre frescos y algo que poca gente sabe, libres de anisakis".


¿Cuánta acuicultura se produce en España?

En el 2010 se produjeron en España 253.841 toneladas, con un valor económico de 413 millones de euros. Unas 27.907 personas trabajan en los 5.168 emplazamientos, principalmente bateas, de especial importancia en las rías gallegas, y los parques de cultivo.

¿Cuál es el cultivo más producido y dónde?

El mejillón. Galicia produce anualmente unas 200.000 toneladas de este apreciado molusco. Otras comunidades importantes son Andalucía, Canarias, Murcia, Cataluña, Valencia y las dos Castillas, con producciones crecientes de dorada, lubina, rodaballo y corvina. Otros moluscos, como almeja, ostra y berberecho, también cuentan con producciones significativas.

¿Consumimos en España productos acuícolas con todas las garantías medioambientales y sanitarias, aunque procedan de países menos concienciados?

Cualquier producto consumido en nuestro país cuenta con todas las garantías sanitarias, de salud y de calidad para su consumo, pero no sucede lo mismo si hablamos de garantías medioambientales y sociales. Los productores españoles y europeos demandan a la Comisión Europea una mayor exigencia para los productores de terceros países en este sentido. La prevención de riesgos laborales, el bienestar animal o la evaluación y vigilancia ambiental no tienen el mismo tratamiento en estos países.

¿Cómo se sitúa la acuicultura española a nivel mundial?

China, India, Vietnam e Indonesia representan el 80% de la producción mundial, frente a la UE que supone el 2,1%. Dentro de la UE, España ocupa el primer puesto en términos de producción, al nivel de países como Francia, Canadá  Nigeria o México, a pesar de casi diez años de estancamiento y de que la acuicultura de otras zonas y países crece anualmente al 6%.

¿Por qué ese estancamiento?

Actualmente la crisis económica genera dificultades de financiación y miedo al emprendimiento, pero las causas son más amplias: la baja competitividad de nuestros productos frente a los de otros países, con marcos normativos menos exigentes, la demora en los trámites administrativos para concesiones, el desconocimiento de los consumidores, la necesidad de identificar nuevos emplazamientos, y el reducido protagonismo del sector frente a otras políticas.

¿Cómo se podrían solucionar?

Todas las claves pasan por el trabajo conjunto entre administraciones, sector y comunidad científica y por favorecer la igualdad de oportunidades frente a otros sectores en la competencia por el espacio. También es necesaria una legislación específica y clara que promueva el desarrollo del sector e igualar las normas de juego frente a terceros países.

La acuicultura es el futuro de la alimentación, según diversos expertos.

Estudios científicos indican que el 80% de las principales especies comerciales pesqueras se encuentran sobre explotadas  La acuicultura será la única fuente para cubrir el crecimiento de la población y el consumo de productos pesqueros en los próximos años, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El 45% de los productos acuáticos consumidos en el mundo procede ya de la acuicultura, y se prevé un aumento en los próximos años.

¿La acuicultura genera impactos en España?

Cualquier actividad desarrollada en el medio ambiente interacciona e impacta sobre el entorno, pero las evaluaciones de impacto ambiental y los protocolos de vigilancia y seguimiento ambiental permiten eliminar o minimizar estos impactos. Los productores están cada vez más sensibilizados y son los primeros interesados en mantener las mejores condiciones del medio, ya que en aguas de calidad los peces se crían mejor.

¿Qué tipo de impactos se producen?

En el caso de los viveros flotantes, el principal deriva de la materia orgánica de las excreciones y del pienso no consumido que se depositan en el fondo. Para minimizar este impacto resulta fundamental una selección óptima del emplazamiento, para disponer de buenas corrientes y una buena gestión del proceso de alimentación.

¿Y los escapes de animales?

Suelen producirse por fallos en las redes por temporales o pequeñas roturas, que pueden minimizarse con un buen mantenimiento. En la actualidad un proyecto europeo trabaja en este asunto y sus resultados serán de gran interés y utilidad.

¿Se piensa producir otras especies?

Hay muchas investigaciones en marcha y especies con muy buenas perspectivas. Algunas de ellas son hoy una realidad como la corvina, el lenguado o el besugo, y seguro que en el futuro veremos muchas más en los mercados como el jurel, el dentón, el sargo, o por qué no, el pulpo o la merluza.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Alimentos ecológicos, ¿más seguros?



Un nuevo estudio concluye que no se aprecian diferencias entre alimentos ecológicos y convencionales en cuanto a seguridad y salud

Los alimentos ecológicos han experimentado una creciente demanda en los últimos años, a pesar de tener un precio superior. Estos alimentos, para poder acreditar la certificación de ecológicos, deben cumplir con una serie de condiciones: no deben contener pesticidas ni productos químicos y no pueden utilizar ningún tipo de organismo genéticamente modificado. Todos y cada uno de ellos deben tener la certificación de alimentos ecológicos, que garantiza que todas estas premisas se cumplen. Sin embargo, nuevas noticias de Stanford (EE.UU.) plantean ahora si los alimentos ecológicos son de verdad más saludables y más seguros que los convencionales. Al parecer, los alimentos ecológicos tendrían la misma cantidad de nutrientes y pesticidas, si bien suponen un mayor respeto con el medio ambiente. En este artículo se explican ambos factores, así como los aspectos positivos de los alimentos ecológicos.

La Universidad de Stanford ha realizado un estudio comparativo entre los alimentos ecológicos y los convencionales. La conclusión a la que han llegado, según publica la revista Annals of Internal Medicine, es sorprendente. Tras revisar más de 200 investigaciones realizadas en los últimos años por diferentes equipos internacionales acerca de las cualidades de los alimentos ecológicos, los han comparado con los alimentos convencionales. A priori, los expertos afirman que no se aprecian diferencias entre ambos tipos de alimentos en cuanto a salud y seguridad.
Los expertos estadounidenses concluyen que no se han hallado evidencias claras que indiquen que los productos ecológicos contengan más nutrientes ni que sean más saludables o tengan menos riesgo para la salud del consumidor. Los investigadores se atreven a decir que no suponen menos peligro ni mejores nutrientes. No obstante, solo se ha publicado un estudio con estas conclusiones y, por tanto, es apropiado contrastar más información para sacar una conclusión definitiva.

Alimentos ecológicos, misma cantidad de nutrientes y pesticidas

En el trabajo, se ha profundizado también en los resultados de 17 estudios realizados en humanos con alimentación ecológica y alimentación convencional, además de los más de 200 estudios generales, y se han analizado a fondo los niveles de nutrientes, bacterias y contaminación por sustancias químicas de ambos tipos de alimentos. Los resultados no muestran claras diferencias entre ambos alimentos. Destaca solo el contenido de fósforo, mayor en los alimentos ecológicos, pero los expertos explican que no es un dato muy relevante, ya que la mayoría de la población no padece ningún déficit de este elemento y ya queda cubierta su necesidad en la dieta habitual con alimentos convencionales.
No se aprecian diferencias de nutrientes ni de contenido vitamínico entre alimentos ecológicos y convencionales
En cuanto al resto de nutrientes y el contenido vitamínico, no se aprecian diferencias entre ambos alimentos. Se hace hincapié en la leche, cuya cantidad de grasa y proteínas no varía, aunque sí cambia la cantidad de ácidos grasos omega 3, que es mayor en la leche ecológica. Este factor es importante porque esta sustancia aporta efectos muy beneficiosos para el organismo. Respecto a los pesticidas, es cierto que su presencia es menor, aunque si bien se calcula que hay un 30% menos de posibilidades de contaminación, esto no supone que la presencia de químicos sea un 30% menor.
Los expertos añaden que los vegetales ecológicos no están libres de pesticidas y, en el caso de los alimentos convencionales, los pesticidas están bajo control por ley y no suponen un riesgo para la salud. Como conclusión, Smith-Spangler, responsable del estudio, advierte de que "existe una gran variedad de técnicas agrícolas y hay una gran cantidad de factores que son importantes en la calidad nutricional y en los prejuicios".

Mayor respeto con el medio ambiente

El punto que no aborda en profundidad el estudio es el respeto al medio ambiente. Con la alimentación ecológica se preserva el medio ambiente, se mitiga el cambio climático, se mejora la eficiencia energética de los sistemas agrarios, disminuye la acumulación de contaminantes químicos y sintéticos y se favorece la biodiversidad. Queda a merced del consumidor decidir qué tipo de alimentación escoge, aunque en muchos casos el precio final acaba por decantar la balanza y la alimentación ecológica resulta más cara, si bien a largo plazo quizá resulte más económica.

ASPECTOS POSITIVOS DE LOS ALIMENTOS ECOLÓGICOS


A su favor y sin comparaciones, los alimentos ecológicos destacan porque:
·         Son alimentos sabrosos.
·         Los vegetales crecen a su ritmo natural.
·         Cumplen con los requisitos legales durante todo su procesado.
·         Se respeta al máximo el bienestar de los animales.
·         Los animales gozan de pastos con espacio, no están atados y disfrutan de espacio para ejercitarse.
·         No se emplean antibióticos preventivos ni hormonas para controlar su reproducción.
·         Las producciones son poco intensivas.
·         El uso de aditivos es muy restringido, solo se emplean los indispensables para garantizar la seguridad de los productos.
·         Tienen calidad certificada.
·         Están sometidos a estrictos controles evaluados por entidades de certificación.
·         Suelen comercializarse en zonas próximas a su cultivo, en el caso de los vegetales, o en la zona de cría, en el caso de la carne o la leche.



      NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

jueves, 20 de septiembre de 2012

El aumento de los parásitos alimentarios


Los malos hábitos de higiene y alimentación son el principal factor del incremento de infecciones provocadas por parásitos



 Los parásitos son microorganismos presentes en los alimentos y en el agua de consumo, con capacidad para provocar enfermedades en los humanos. Su tamaño es variable, desde organismos no visibles para el ojo humano hasta gusanos visibles a simple vista. Los parásitos se alimentan de los nutrientes presentes en los alimentos y en el agua y la mayoría proceden de las heces de los animales que, a través de las manos, utensilios, insectos y agua contaminada, llegan a los alimentos. La clave para evitarlos es, por tanto, una buena prevención con una correcta higiene. Sin embargo, los especialistas del Instituto Nacional de Salud (INS) advierten de que las enfermedades parasitarias transmitidas por alimentos podrían incrementarse debido a una falta de medidas preventivas.

Los principales motivos de la transmisión de parásitos son la falta de higiene, el consumo de frutas y verduras lavadas de forma inadecuada, una escasa cocción de la carne o el pescado y el consumo de agua contaminada. Aunque parece una infección poco frecuente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las patologías parasitarias afectan a las de un 10% de la población mundial. Las más comunes son las infecciones por Giardia duodenalis, Cryptosporidium parvum, Cyclospora cayetanensis, Toxoplasma gondii,  Trichinella spiralis, Taenia saginata (gusano de la carne de res) y Taenia solium(gusano de la carne de cerdo).
Los malos hábitos de higiene y alimentación son el principal factor del incremento de este tipo de infecciones, según María Beltrán, coordinadora del Laboratorio de Enteroparásitos del INS. Una parasitosis comporta pérdida de nutrientes de gran importancia, como el hierro, ya que el parásito se alimenta de la sangre y se queda con los principales nutrientes del organismo. Los síntomas de una infección parasitaria suelen ser: diarreas, cansancio, anemia, pérdida de peso y malestar general.

Parásitos más comunes

Los parásitos emergentes son cada vez más frecuentes, tanto en países en desarrollo como desarrollados
Según los expertos, cada vez son más frecuentes los parásitos emergentes, es decir, nuevas enfermedades causadas por parásitos que no se localizan solo en países en desarrollo, sino también en países desarrollados, debido a la migración de personas, alimentos y animales. El riesgo de contaminación parasitaria es, por lo tanto, frecuente. Además, según los últimos informes científicos, las parasitosis más habituales se vuelven más frecuentes. Destacan:
·         Giarda duodenalis, causante de giardiasis, es un organismo unicelular que vive en los intestinos de las personas y los animales. Está omnipresente en todo el mundo y es uno de los principales causantes de infección parasitaria. Está asociado al consumo de agua contaminada y al de carne cruda infectada con el parásito, así como al contacto de superficies contaminadas con heces de animales o personas y que, a través de las manos, llegan a la boca. Diarrea, calambres abdominales, gases y náuseas son los síntomas habituales. Estos se desarrollan a partir de la semana siguiente a la ingestión del parásito. Las infecciones crónicas pueden causar deshidratación y una pérdida grave de peso corporal.
·         Cryptosporidium parvum, causante de cryptoporidiosis, es un parásito unicelular y una de las mayores causas de enfermedades transmitidas por agua en todo el mundo. Se halla en los intestinos de una gran variedad de animales, como vacas, ovejas o cabras. Esta infección puede ser intestinal, pero también puede afectar a la traquea y al pulmón. Este parásito se encuentra en los suelos, en alimentos, en el agua y en superficies contaminadas con heces infectadas. El proceso de infección es el mismo que el anterior, por consumir alimentos poco cocinados e infectados previamente y con el contacto con heces infectadas que después llegan a la boca del ser humano. Los síntomas se desarrollan de 3 a 10 días después de la ingestión, en forma de diarrea, calambres estomacales, dolor de estómago y fiebre. Sin embargo, algunos casos pueden ser asintomáticos.
·         Toxoplasma gondii, causante de toxoplasmosis, es un parásito unicelular presente también en cualquier rincón del mundo y que supone la tercera causa de muerte por parasitosis a través de alimentos. Su contaminación se debe, sobre todo, al consumo de carne de res, cerdo, ternera o cordero poco cocinada. También está presente en las aves, con lo que es imprescindible su correcta cocción, y los gatos pueden ser también portadores frecuentes, de manera que se ha de extremar la higiene después de manipularlos. Este parásito añade un riesgo: la transmisión de madre a feto, lo que podría complicar el embarazo. Los síntomas no son graves, pero se padecen dolores musculares o hinchazón de las glándulas linfáticas. En personas con un sistema inmune débil, puede causar problemas más serios y desarrollar una toxoplasmosis severa que puede dañar el cerebro. Los síntomas son patentes entre una semana y un mes después de consumir el parásito.
·         Trichinella spiralis, causante de triquinosis, es un gusano intestinal de forma redonda. El principal causante es el consumo de carne cruda de cerdo, jabalí salvaje, osos, pumas, lobos, caballos o zorros. Estos parásitos no se transmiten de persona a persona. Los principales síntomas son náuseas, diarreas, vómitos, fiebre y dolor abdominal, cefaleas, dolor muscular y escozor cutáneo. Los síntomas son frecuentes dos días después de consumir la carne contaminada.
·         Taenia saginata y Taenia solium: la primera es la conocida como gusano plano de la carne de res y la segunda, como gusano plano de la carne de cerdo. Esta infección es más habitual en países subdesarrollados, donde las prácticas higiénicas son escasas. Sin embargo, es posible en cualquier parte del mundo, debido al consumo de carne contaminada cruda o poco cocinada. Son poco habituales los síntomas de infección, aunque en ocasiones puede haber dolor abdominal, pérdida de peso, problemas digestivos y hasta una obstrucción intestinal. Estos se diagnostican de 10 a 14 semanas después del consumo, en el caso de T. saginata, y de 8 a 12 semanas, en el caso de T. solium.

PREVENIR PARASITOSIS


La prevención de las parasitosis pasa por:
·         Lavado de manos adecuado, con agua caliente y jabón. Siempre antes y después de manipular alimentos, ir al baño, cambiar pañales o tocar mascotas.
·         Consumir aguas tratadas.
·         Evitar tragar agua si se nada en ríos o pantanos.
·         Cocinar los alimentos hasta alcanzar una temperatura interna en el centro de la pieza de unos 70ºC.
·         Lavar las frutas y hortalizas antes de su consumo.
·         Mantener limpias las superficies de manipulación de alimentos.

                  NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Diabetes y salud mental en niños y adolescentes



Asumir una enfermedad crónica como la diabetes supone un fuerte impacto psicológico tanto para el niño o adolescente afectado como para su entorno familiar

 Diversos estudios revelan una asociación directa entre problemas de salud mental, como la depresión, y la diabetes. Un trabajo reciente cifra en un 20% la tasa de personas con diabetes que además sufren depresión. Y desde la Fundación para la Diabetes afirman que también los niños a quienes se les diagnostica este trastorno metabólico tienen que pasar por una adaptación por lo poco complicada para muchos de ellos. Controlar sus niveles de glucosa, aprender a pincharse insulina y modificar sus hábitos alimenticios son algunos de los cambios obligados en la vida cotidiana de los pequeños con diabetes. En este artículo se explica cuáles son las consecuencias de asumir esta enfermedad crónica para muchos de los niños y adolescentes afectados y qué señales pueden poner en alerta a los progenitores para acudir a un psicólogo.

En España, se calcula que hay cerca de 29.000 menores de 15 años con diabetes mellitus, una enfermedad que puede ocasionar diferentes complicaciones a largo plazo, como problemas cardiovasculares, pérdida de visión o afección renal, entre otros. Por eso es tan importante detectarla cuanto antes y controlarla de forma correcta. El hecho de que sea una enfermedad crónica supone un fuerte impacto psicológico tanto para el niño como para su entorno familiar.
Fatiga, irritabilidad, visión borrosa, pérdida de peso, necesidad de orinar muchas veces, sensación frecuente de hambre... son los síntomas de la diabetes que restan calidad de vida al niño. Además, cuando se diagnostica, es habitual que el pequeño tenga que ser hospitalizado, lo que puede causarle ansiedad por verse fuera de casa y separado de los padres. Los niños de 6 o 7 años pueden creer que una vez que salgan del hospital estarán curados o que están en el hospital porque se han portado mal. Es importante decirles la verdad sobre su dolencia pero adecuando la información a su capacidad de comprensión.
Los problemas psicológicos más frecuentes en los niños diabéticos son la depresión, la ansiedad y la baja autoestima
Los preadolescentes comprenden muy bien lo que supone la diabetes. Por ello, los expertos aconsejan que el entorno familiar la asuma con serenidad, para que el afectado no sienta que vive una tragedia. Como recomiendan desde la Fundación para la Diabetes: "la actitud de los padres frente a la enfermedad influye de forma directa en el niño. Una actitud de angustia originará un comportamiento de sobreprotección que, generalmente, acarrea rechazo y rebeldía por parte del menor".

Diabetes: mayor riesgo de depresión y ansiedad

Asumir que se padece una enfermedad crónica no es sencillo. Según algunos estudios, los niños se adaptan peor que las niñas, y los más pequeños son los que, en general, se adaptan peor. Sin embargo, los niños mayores y los adolescentes son los que acostumbran a tener más dificultades en su vida social. Todo ello afecta al rendimiento escolar.
Un niño diabético deberá realizar importantes variaciones en su vida cotidiana, lo que puede ser traumático. Tendrá que cambiar y vigilar su alimentación, controlar sus niveles de glucosa, pincharse insulina, aprender cómo y cuándo hacer ejercicio, etc. Múltiples cambios que pueden ocasionar problemas psicológicos.
Según un estudio de la psiquiatra María Kovacs, del Pittsburg Mind-Body Center (EE.UU.), la mayoría de los pequeños se adaptan bien a la enfermedad aunque durante el primer año tras el diagnóstico, el 36% manifiestan problemas psicológicos, sobre todo, depresión. Pasado este tiempo, la incidencia de la depresión y la ansiedad sigue siendo mayor en los niños diabéticos que en los pequeños sin una enfermedad crónica. Además, pueden surgir trastornos de la conducta alimentaria. También son frecuentes los problemas de autoestima y la tendencia al aislamiento, ya que sienten que no pueden llevar la misma vida que sus amigos.

Diabetes y síntomas psicopatológicos: cuándo acudir al psicólogo

Desde la Fundación para la Diabetes, se recomienda acudir al psicólogo cuando el niño diabético manifieste ansiedad, tristeza, síntomas psicosomáticos (dolor de cabeza o dolor de estómago), dificultades en el rendimiento escolar con falta de atención y pobre concentración, irritabilidad, aislamiento social, intolerancia a la frustración, sentimientos de baja autoestima, ideas de muerte y quejas continuas de aburrimiento y de pérdida de interés.

¿Qué es la diabetes mellitus?


Al comer, los alimentos se convierten en glucosa, el combustible necesario para que las células del organismo funcionen y sobrevivan. Pero para que las células aprovechen la glucosa del torrente sanguíneo, necesitan la ayuda de la insulina que se produce en el páncreas. En los afectados, las células no reciben la glucosa necesaria. Por tanto, se produce hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo daña órganos y sistemas, sobre todo, nervios y vasos sanguíneos. Según la American Diabetes Association, hay cuatro tipos de diabetes, entre las que se distinguen la diabetes mellitus tipo 1, la tipo 2 y la gestacional.
La diabetes tipo 1, que se da cuando las células del páncreas encargadas de fabricar insulina se destruyen y no producen insulina o lo hacen en muy poca cantidad. En la diabetes tipo 2 es distinto: aunque el páncreas genera insulina, la grasa, el hígado y las células musculares no responden a ella. Por tanto, no pueden asimilar de manera correcta la glucosa que necesitan. Como indican desde la Fundación para la Diabetes, "el 95% de los niños y adolescentes de los afectados en España tienen diabetes tipo 1".
Además, es una de las enfermedades crónicas infantiles más frecuentes. En nuestro país, se calcula que hay 29.000 menores de 15 años con este trastorno metabólico y cada año surgen 1.100 casos nuevos. Asimismo, los expertos avisan del aumento alarmante diabetes tipo 2 en estas edades, relacionada con hábitos de vida, como la mala alimentación o el sedentarismo.

JOSÉ A. RODRÍGUEZ